La Marea de Pérez Henares

La muerte del fuego

22.03.08 | 21:44. Archivado en ¡Pura vida!
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

La muerte del fuego

Antonio Pérez Henares

(Un cuento prehistorico para completar la Semana Santa libre de polución política)

El fuego es lo único que vive. Todos los demás han muerto. El último de los hombres ha muerto también. Era ya viejo y débil. Antes que él murió el macho fuerte, el que sembró semilla en mi vientre. Lo hirieron en el muslo con una de esas pequeñas lanzas que ellos saben lanzar desde lejos. Aunque logró regresar a la cueva y le curamos con hierbas y ocre machacado, la carne se le pudrió alrededor de la herida y luego se le pudrió toda la pierna y al final la podredumbre entró en su cuerpo y murió. Para entonces había muerto el hijo que ya caminaba con firmeza y la acompañaba a ella y al viejo a recolectar conchas, huevos y bayas. No pasó del último gran frío. El hambre y el hielo matan más a los niños y a los viejos. El que aun mamaba de mí lloró anoche por ultima vez , luego calló y al amanecer ya sabia que estaría frío. No tuve comida y el no tuvo leche. El fuego es ya lo único que vive a mi lado.

La Gran Agua es ahora una negrura profunda y temible. Otras noches sobre ella, bajo mi gruta , la luna ponía una esperanza de luz y en el aire, arriba, junto a ella, había muchos lejanos fuegos suspendidos . Pero hace mucho que el Gran Azul esta oscurecido incluso durante el día. No hay sol. Solo una nube mas ancha que la tierra. Solo nieve que baja con el viento. Solo aullidos en el aire y el rugido de la Gran Agua, como si intentará asaltar el acantilado donde se abre la boca de mi cueva. Solo el fuego vive ya junto a mi. Pero también para el me falta el alimento.

La tempestad siempre ha pasado. Pero nunca antes estuve sola. Dejará de caer la nieve y de rugir el viento y podré salir a buscar comida para el fuego y para mi. Con que tan solo disminuya un poco la tormenta saldré en busca de ramas y matojos y bajaré al lado del agua a coger caracoles y cangrejos. La tempestad siempre ha pasado. Pero antes, cuando volvía la luz, yo tenía con quien alegrarme.

Aquellos momentos, desde niña, en que la tormenta se desvanecía y regresaba el sol era el tiempo en que me inundaba la alegría. La sentía en mi gente y la sentía en mi, saltándome por el pecho y haciéndome reir y jugar con cualquier cosa.

Entonces la gente era mucha. Mas que los dedos de mis manos y mis pies juntos y yo no había visto todavía la Gran Agua ni el Gran Azul de ella y el cielo juntos. Había otros niños y otras mujeres y hombres fuertes que cazaban grandes animales. Había carne secándose. Había muchos fuegos. Y había un río a los pies de aquella otra gruta donde cogíamos peces cuando no estaba helado.

Había frío. Siempre ha habido frío. Pero por algún tiempo el sol calentaba mas y hasta picaba en la piel y el agua corría entre praderas de hierba. A veces hasta era agradable chapotear en ella y lavarse el cuerpo. En la cueva había carne ahumada y montones de frutos secos y de plantas cuidadosamente guardadas para cuando la tormenta venía y nos obligaba a todos a permanecer al resguardo de la gruta y de sus fuegos. Mucha gente vivía allí y en una ocasión hasta una gente nueva vino y hubo un gran fuego en la pradera, donde asamos un uro joven para celebrar la visita. Luego se marcharon pero nos dejaron el miedo . Traían noticias terribles de otra gente que no era como nosotros. Que mataban a nuestra gente como nosotros a los ciervos y los uros. Aunque no se nos comían, los mataban.

Ya antes habíamos oído hablar algo de ellos. Pero estaban lejanos. Muy lejanos. Algunos hombres conocían a gente que se los había topado y las mujeres nos asustaban con ellos cuando hacíamos algo que no les gustaba. Yo era una niña y ni yo ni nadie de mi gente los había visto. Ni les vi después en mucho tiempo. Antes de verlos ya fui mujer y un hombre me tomó y tuve un hijo.

Tardaron en llegar pero un día vinieron. Hubo muchos gritos de los hombres, brazos que señalaban hacia el río grande , en el que se perdía el agua del nuestro, donde se levantaban columnas de humo de muchas hogueras. Los hombres con sus lanzas partieron hacia allá.

Volvieron en la noche. Huyendo. Volvieron solo algunos y volvieron manando sangre.

.- Matan desde lejos.-dijeron

En la noche, antes de que descubrieran nuestra gruta, huimos todos. Nunca antes habíamos abandonado aquel territorio. Casi ninguno de nosotros había salido de los limites de los cazaderos. Yo solo había visto otras gente aquella vez que otros que huían pasaron junto a nuestra cueva y asamos el uro joven. Ahora huíamos nosotros. Como ellos, lo hicimos remontando el río, alejándonos de los que nos mataban . Pusimos rumbo hacia donde el sol nace.

No vimos en mucho tiempo rastros de gente nuestra y fue un viaje muy duro. Algunos mas murieron. Hubo que caminar siempre y pasar terribles montañas cubiertas de hielo, sin comida para nosotros ni para el fuego. Pocos logramos atravesarlas y en ellas murió el primer hijo. Al otro lado ya encontramos la huella de los que nos habían precedido

Desde entonces he vivido en muchas cuevas hasta llegar a esta sobre la Gran Agua que no se puede beber. Pero de todas ellas he tenido que huir. En algunas encontrábamos a nuestra gente y nos quedábamos juntos, aumentando nuestro número, con mas cobijo de hombres y de lanzas. Y yo parí mas hijos. Pero ellos siempre han acabado por llegar.

Un día yo también los vi. Son mas altos que nosotros, de piel oscura, con menos pelo en el cuerpo y la cara pintada. Parecen débiles. No tienen espaldas anchas ni brazos y piernas fuertes. Pero son muy ágiles y rápidos. Tienes extraños rostros afilados y puntiagudos, con feas frentes abombadas. Les he oído hablar y su voz es chillona, constante, un griterío agudo, y cuando atacan sus alaridos son espantosos. Hablan mucho. Nunca callan. Por ello les podemos espiar mejor y retirarnos antes de que nos descubran y den alcance. Pero si lo hacen estamos perdidos porque nos matan desde lejos y nada podemos hacer contra ellos. No se ponen al alcance de las lanzas poderosas de nuestros hombres. Lanzan las suyas , minúsculas pero mortíferas, desde muy lejos. Hieren , matan y corren. Son veloces y nunca podemos alcanzarlos. Luego cuando estamos fatigados vuelven de nuevo y nos hieren y nos matan.

Ahora hace ya mucho, desde que vinimos aquí, junto a la Gran Agua, que no les he visto. Llegamos ya muy pocos y no pudimos seguir más allá. No había más sitio donde ir. No han venido ellos pero tampoco ha venido ya nadie de nuestra gente. Deben haber muerto, porque mas allá ya no se puede ir.

Aquí hemos vivido pero hemos pasado mucha hambre. Solo hemos comido lapas, caracoles y cangrejos y algún animal de la Gran Agua que hemos podido sorprender en un charco cuando el agua grande se retira. Hemos comido huevos de pájaro , pero solo los hay durante muy poco tiempo, hemos comido hierbas y alguna vez un conejo o un lagarto. No hay animales grandes. El alimento para el fuego también es malo y la llama no come con aquella alegría con que se comía las ramas y los troncos de pino. Aquí solo puedo darle matojos y algunos árboles de maderas retorcidas como tendones. El fuego y yo hemos pasado mucha hambre.

Ahora de todos los que llegamos, solo el fuego y yo vivimos. Todos los demás han muerto. Ya no queda nadie de los míos ahí afuera. La tempestad sigue. La Gran Agua ruge. Solo hay noche. Es una noche que no pasa . Solo vive el fuego y el también se me está muriendo, como murió anoche el último hijo. No tengo comida para él y él también va a morir. Entonces ya estaré sola.

(Homenaje a los otros humanos que sobre la tierra han sido,a los últimos nehandertales a los que nuestra especie extinguió hace unos 28.000 años en su último refugio de la Península Ibérica)

15 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Rigoletto 24.03.08 | 10:14

    APH:

    Uno de sus habituales trolls publicitarios ha promocionado, desde esta página y planteado en su propio medio, una polémica apasionante que remito al argumento del presente hilo. Se trata de la discusión sobre la infalibilidad científica de la Teoría de la Evolución, presentada ésta por algunos especialistas como proposición endeble y cuestión de fe. El asunto no es menor, pues las corrientes creacionistas y defensoras del “diseño inteligente” que siempre han sido acusadas de patrocinarse en conceptos religiosos, buscan su lugar en la dialéctica científica, no tanto para consolidar sus hipótesis como para desmontar la visión darvinista de la evolución y la selección natural. ¿Prueba el “Darwinismo” en toda su extensión que –por ejemplo-: su hombre de Neanderthal, Antonio, proceda de un orate? ¿Existe el eslabón perdido o es que éste en realidad nunca existió?

  • Comentario por Javier Pérez 23.03.08 | 20:20


    Retomando el tema del posible lenguaje del Homo Neandertalensis, recomiendo leer la novela "La danza del tigre", del paleontólogo escandinavo Björn Kurtén, que se publicó hace unos años prologada nada menos que por Juan Luis Arsuaga. Un aspecto que me llamó mucho la atención es que los neandertales de esta novela alternaban el tú y el usted, usaban los tratamientos de señor/señora y don/doña, todo ello, seguramente, para inhibir la agresividad del interlocutor. Insisto, cuando leí la novela me sorprendió, pero, al fin y al cabo, no es más que la aplicación a los neandertales de rasgos de sociedades modernas. Muchas veces, son las cosas más sencillas las que no se le ocurren a cualquiera.

  • Comentario por Rigoletto 23.03.08 | 18:17

    No, Antonio II, Rigoletto no dice nada, que su experiencia de archivística con monjas y clérigos es nula. A los rojos, en tiempo de guerra y por estas tierras, les dio con los papeles como a los romanos con san Lorenzo. Sí, el eje de la democracia.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 23.03.08 | 18:12

    Pues el jueves llevé esa misma ruta de ida. Y las paradas fueron las mismas. Aunque yo me dediqué a la limonada. El viernes volví por Hita y Tórtola.
    Espero que haya llovido o nevado, aunque sea poco. El valle del Badiel tiene un momento que no debe uno perderse. La primavera va retrasada pero no tardarán ya en florecer las las aliagas de las costeras.

  • Comentario por Antonio II 23.03.08 | 17:15

    (y sigue más...)
    Aún otra cerveza me cayó en Matillas, en el Kurrikala. Y ya dije basta, no fuera que camino de mi pueblo estuvieran los pikoletos haciendo control de alcoholemia.
    Pero, como ves: un movidón.

  • Comentario por Antonio II 23.03.08 | 17:13

    (sigue...)
    (Luego dirá nuestro inefable Rigoletto que los historiadores de ahora estamos en la época de los neanderthales...). Pero no me atreví. Como tampoco para dar una vuelta por Muduex, Utande o Valdearenas. Ganas sí tenía, pero tiempo poco. Otra vez será.
    Y luego subí las cuestas de la Solana. Que si las conoces (que supongo que sí) sabrás que hay dos que tienen 180 grados de giro. Y llegué a Miralrío. Y bajé a Jadraque y pasé por el Peaje a casa de Justi a tomar una cerveza y a asegurarme de los días que asaba, que pronto tengo que convocar una cena de amigos y no me gusta el cabrito recalentado. Y más luego pasé por Bujalaro. Y ya, casi por tradición, paré en donde tú llamas "El Calín" (yo siempre le llamé "el Moreno", pero tranquilo, que para gustos hay colores) y cayó otra cerveza. Vi en la plaza la estatua que han puesto tus parientes; que por la exigua maleta más que de un emigrante parece un homenaje al médico (sobre todo por lo trajeado). Aún otra cerveza me ...

  • Comentario por Antonio II 23.03.08 | 17:12

    ¡Qué nostalgia, amigo Chani!
    Tiempo ha que no recorría esa ruta. El Viernes Santo, camino de mi pueblo, ya sabes: Autovía de Aragón hasta la Venta de Almadrones. Pero ese día estaba la carretera apestosa de coches. Así que me dio la vena y, pasado Trijueque, cogí el desvío que baja al Badiel y sube a Miralrío. Supongo que lo conoces. Bajé las curvas de la parte de la Umbría (uno de los mejores lugares que hay para estudiar Geografía práctica); llegué al valle y me dieron ganas de irme hasta Valefermoso, donde, por cierto, inauguré prácticas de técnicas de investigación de archivos con un vetusto documento que hay archivado ahí, a base de una cámara digital y un ordenador portátil que dejaron patidifusa a la madre superiora, que, no obstante de tener constancia de mi preceptiva autorización de sus superiores eclesiásticos para el evento, no las tenía todas consigo y pensaba que yo estaba en connivencia con el Maligno. (Luego dirá nuestro inefable Rigoletto que los historiadores de...

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 23.03.08 | 10:57

    Estimado amigo, si me permite el honor, semejante despliegue de imaginación, merece mejor suerte que la red. Es magnífico este relato. Gracias por dejarlo para que pulule por nuestras meninges con una intención didáctica y moralizadora.

    Saludos desde Panamá

    Roberto Scalfaro

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 22.03.08 | 12:16

    Si parece que el de los neandertales lo era. Incluso se piensa que tal vez no pronunciaran todas las vocales.
    Sin embargo, el de nuestros ancestros, pongamos ya en el magdaleniense (Altamira) se está convencido que era de una gran riqueza y con una enorme expresividad dada la mente simbólica ya plenamente desarrolada de nuestros abuelos. Solo hay que ver sus pinturas, grabados, adornos, tatuajes e instrumentos.

  • Comentario por Rigoletto 22.03.08 | 12:09

    Aclararle que lo del “saco” era por mi parte, nada que ver con el texto. Es de suponer, por lo que explica, que el hombre de aquel tiempo carecería de un vocabulario rico en sinónimos y sería poco dado a la imagen y la metáfora en su expresión. Pero me pregunto si en su psicología cabría la introspección y la creación poética. De su boca escuché en Alicante que estos primitivos usaban de un lenguaje ciertamente avanzado. Y el lenguaje como instrumento al servicio del sentimiento sólo puede producir expresiones líricas. El tema de la escritura también me parece crucial. Un individuo capaz de comunicarse por el habla no se ancla únicamente al circuito de la palabra. No he oído referencia alguna sobre textos prehistóricos, pero si sólo estuviéramos ante la evidencia arqueológica de grafitos simbólicos, mucho me temo que el lenguaje oral de aquel período sería extraordinariamente limitado.

  • Comentario por Antonio Pérez Henares [Blogger] 22.03.08 | 11:35

    Gracias Rigoletto por sus observaciones. En efecto se trataba de un recurso del que quizás he abusado. Tambien quería señalar con el la limitación comunicacional de aquella especie. Precisamente esa desventaja con respecto a la nuestra, dotada de una capacidad simbolica y de lenguaje espectacular, es una de las causas que les condujeron a la extinción ante los Comgañon. Fíjense que los cráneos mas "modernos" encontrados de los neandertales son un de hace 29.000 años en Gibraltar y otro de hace 28.000 en Zamarraya (Málaga) . O sea, empujado hacia el sur y contra el mar.
    Ahora hay una fascinante investigación en marcha en Ceuta. Tal vez cruzaron el Estrecho pues parece haber algún resto en una cueva.

  • Comentario por Rigoletto 22.03.08 | 10:48

    Lirismo protoantropologénico, me gusta mucho. Sólo una cosa: en ocasiones em mismo verbo o la forma verbal se repite en demasía dentro de la misma frase o correlativas. Quizá use esta reiteración como recurso, pero me parece que éste le quita riqueza al texto. Ejemplos: “Hemos comido lapas, caracoles y cangrejos y algún animal de la Gran Agua que hemos podido sorprender en un charco cuando el agua grande se retira. Hemos comido huevos de pájaro, pero solo los hay durante muy poco tiempo, hemos comido hierbas y alguna vez un conejo o un lagarto. No hay animales grandes. El alimento para el fuego también es malo y la llama no come con aquella alegría con que se comía las ramas y los troncos de pino”. / “Solo vive el fuego y el también se me está muriendo, como murió anoche el último hijo. No tengo comida para él y él también va a morir. Entonces ya estaré sola”. En el primer párrafo el verbo morir se usa también hasta la saciedad. Un por saco… disculpe.

  • Comentario por vanlop 21.03.08 | 23:51

    Es triste. Pero la extinción siempre es triste.

    De todas formas los neandertales vivieron unos 140 000 años, creo, bastante más que lo que vivirá sapiens.

    Triste la condición humana que sólo permite la existencia de sus iguales. ¿O tal vez es la condición de todas las especies?

  • Comentario por Javier Pérez 21.03.08 | 16:43


    Fascina pensar que hace unas pocas decenas de milenios -ayer en términos evolutivos- hubiera dos o tres especies humanas sobre la faz de la Tierra. (No sé en qué fechas se extinguió el Homo Erectus, pero es posible que el Sapiens también se encontrara con él en Asia Oriental.)
    ¿Qué ocurrió? ¿Hubo conflictos entre ambas especies, o el Neandertal se estaba extinguiendo por otros motivos y el Sapiens se limitó a ocupar un nicho vacío?
    Por lo demás, yo suelo leer mucha novela prehistórica, y este fragmento recuerda, cómo no, a la cumbre del género, "La Guerra del Fuego", de J.H. Rosny.

  • Comentario por Marian 20.03.08 | 20:00

    ¡Vaya melancolía me ha quedado con su cuento, sr. Henares!

    Y esto en jueves santo en que, por mi mala cabeza, no he previsto salir tempranito y debo quedarme en casa, arrimada a mi candela, es un decir, y rodeada al exterior por filas de hombres con luces que procesionan imágenes y de mujeres que las contemplan arrobadas...

    Curiosa costumbre. A veces hermosísimo espectáculo, lo reconozco.

Jueves, 31 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación