Basta con salir a pasear por las praderas de los blogs, especialmente aquellos que pastan por la política, para encontrárselos. Son las “cuadrillas de la porra” de la Red. A insulto pelado, a vómito continuo, a gritos, risotadas, exabruptos ,vertiendo las peores descalificaciones y atrocidades personales sobre este o aquel se apoderan, emboscados en el anonimato y escudados en su impunidad , de todo el territorio y convierten el libre debate en una algarabía de chillidos histéricos.
Los hay de todos los colores, desde el “socialfanático” crecido al “ultra” sin desbravar . Menudean más los segundos, aunque no escasean los primeros.
Con un mínimo rastreo se detecta de inmediato que hay núcleos medianamente organizados y repeticiones continuas que indican una misma identidad a pesar de los disfraces.
El común denominador es una incultura exhibicionista de la que se alardea en un brutal trato a la palabra. No es ya que sean faltas de ortografía.
Es que son la demostración de que no saben ni leer, ni han leído en su vida, y aún menos escribir. Son una representación más de esa caterva que arremete contra la propia vista en los mensajes “SMS” de los programas de la telebasura para apasionarse en defensa de tal o cual fulana o desgañitarse sobre tal o cual macarra y que, por desgracia, son tan solo la punta de un enorme iceberg , de agresión al conocimiento y al lenguaje.
Muy tecnológicos, no lo dudo, pero todavía aún mas emborricados y, lo peor, profundamente orgullosos y pagados de si mismos por estarlo. El futuro de las Españas plurales y el orgullo de las razas únicas, vamos.
Son, cada vez hay menos dudas, el problema grave de esta nueva forma de comunicación, de libre debate, de interacción, de discusión y de diálogo sin roles establecidos de yo hablo y pontifico y tu escuchas. Lo cercenan, lo pisotean, lo corrompen y lo invalidan.
Porque aquí cabe todo. Desde la libertad y el respeto a la libertad cabe todo: el ataque, la ironía, el sarcasmo, el dardo más afilado y hasta la puñalada más trapera asestada con tino. Pero lo que no cabe es que todo el argumentario de algunos sean un insulto tras otro, una zafiedad por cada palabra y el vertido de bazofia en cada frase.
Las formas y las normas no son , en absoluto, contradictorias con la libertad, sino sus canales. El irse ciscando en unas y otras no tarda en cubrirla a ella de pura mierda.
Habrá quien prefiera tales pocilgas y le encante revolcarse en los detritus. Pero he pensado que en este blog no me parece que deba ser tolerante con quienes utilizan tal condición para imponer el fanatismo intolerante del insulto. Así que, aunque por fortuna esas pandillas “neonazis” o”fasciprogres” no tienen a bien aparecer apenas por aquí, he tomado la decisión de extirpar sin contemplaciones aquellas entradas que tengan como sello de identidad el insulto personal y continuo argumento básico la imputación de infamias.
Dudo en hacerlo entre dos formas. O bien borrarlas totalmente o bien eliminar , sustituyendo por puntos suspensivos, los insultos y palabros. Creo que así se reflejará, quizá mejor, el “pensamiento” de estos pandilleros de los blogs que nos tienen ya lleno de porquería, residuos, cascos, plásticos, papeles, mondas, vidrios rotos, sofás viejos, lavadoras rotas y televisores quemados, estos montes.
Lunes, 23 de noviembre
Antonio Florido Lozano
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
JUAN JULIO ALFAYA
Profesionales por la Ética
Rafa Esteve-Casanova
Vilagarcía na Rede
Antonio Javier Vicente Gil