Otras sustancias
El científico cree que también hay otras sustancias químicas responsables de fortalecer ese vínculo, así que tan sólo se debe investigar para averiguar cuáles son.
"Estoy seguro de que esto es sólo el principio", asegura Young.
"Hay cientos de moléculas de señalización que actúan en áreas diferentes del cerebro".
"Creo que algún día entenderemos mejor cómo interactúan todas esas sustancias químicas en áreas especificas del cerebro que tienen la función de hacer surgir esas emociones complejas", explica Young.
Habiendo dejado las cosas claras a los poetas, el profesor Young tendrá que discutir con los científicos que no están de acuerdo con su teoría de que el amor depende tan sólo de sustancias químicas.
¿No tendrán algo que ver también la educación y la psicología?
"La educación juega un papel importante", reconoce Young.
"Pero la manera en que la educación funciona es mediante la alteración neuroquímica".
Según el científico, se sabe por estudios realizados con humanos "que las mujeres que han experimentado abuso o negligencia al inicio de su vida tienen unos menores niveles de oxitocina en el cerebro".
"Así que estoy totalmente de acuerdo en que las vivencias tienen un impacto importante en nuestra habilidad para las relaciones, aunque ese impacto ocurre a través de cambios en la neuroquímica y la expresión genética".
Manipulación
Así que, si el amor es tan sólo una complicada reacción química, ¿podría la más poderosa de las emociones humanas ser manipulada? El profesor Young cree que sí.
"La oxitocina agudiza la visión y aumenta nuestra habilidad de reconocer emociones en otros", explica.
"Podría mejorar nuestra habilidad para formar relaciones, así que existe la posibilidad de que la oxitocina sea usada junto con terapias matrimoniales para devolver la chispa a una relación".
En el mercado ya existen perfumes que contienen oxitocina, aunque el profesor Young cree que los niveles de esta sustancia son demasiado bajos como para que realmente funcionen como afrodisíacos.
"Creo que en futuro podremos desarrollar fármacos que afectarán ciertas áreas del cerebro para estimular el amor".
Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, no está totalmente de acuerdo con la teoría de Young.
Es interesante explorar las bases neuroquímicas del vínculo amoroso, pero no podemos pensar que esta teoría por sí sola nos proporciona una compresión total de lo que es realmente el amor
Según el científico, "también están involucrados factores evolutivos, psicológicos y sociológicos, además de perspectivas humanistas que ofrecen puntos de vista interesantes".
Sin embargo, cree que en un futuro será posible modular los mecanismos neurológicos que juegan un papel en el vínculo amoroso.
"Utilizando sabiamente este tipo de fármacos se podría mejorar la experiencia humana y mitigar el sufrimiento innecesario", explica Bostrom.
"En cualquier caso, este tipo de manipulación planteará una serie de cuestiones éticas y culturales, que deberán ser exploradas cuidadosamente", concluye el científico.
Fuente: BBCMUNDO
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