La Mar de bien

Nuestra pasión por la música

29.04.09 | 10:00. Archivado en Mente, Cuerpo
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Vuelve OT 2009 y con él, todos esos candidatos y concursantes con aspiración a ser cantantes y poder vivir de ello, sin duda un auténtico lujo hoy día, pero ¿porqué tanta gente quiere ser cantante? Obviando el aspecto económico, ¿qué efecto nos produce el cantar y la música en nuestro organismo?

Pues bien, esto es lo que nos contaba Nitha en Yahoo respuestas:

Acelera o retarda las principales funciones orgánicas (ritmo cerebral, circulación, respiración, digestión y metabolismo); incrementa o disminuye el tono y la energía muscular; modifica el sistema inmunitario; altera la actividad neuronal en las zonas del cerebro implicadas en la emoción, e incrementa la resistencia para el trabajo y para las actividades de alto rendimiento, entre otros.

Psicológicamente, la música puede despertar, evocar, estimular, robustecer y desarrollar diversas emociones y sentimientos. Es una fuente de placer, y puede provocar catarsis y sublimaciones. También puede traer a la memoria olores y colores, y modificar el estado de ánimo del oyente y su percepción del espacio y del tiempo.

La música suscita el placer estético y mueve a la reflexión; incita y favorece la expresión de uno mismo e induce a la colaboración intergrupal y al entendimiento cultural.

Intelectualmente, la música desarrolla la capacidad de atención y favorece la imaginación y la capacidad creadora; estimula la habilidad de concentración y la memoria a corto y largo plazo y desarrolla el sentido del orden y del análisis. Facilita el aprendizaje al mantener en actividad las neuronas cerebrales, y ejercita la inteligencia, ya que favorece el uso de varios razonamientos a la vez al percibir diferenciadamente sus elementos, y sintetizarlos en la captación de un mensaje integrado, lógico y bello.

Terapéuticamente hablando, la música se utiliza en el tratamiento de dolencias como la hipertensión arterial, estados de ansiedad, depresión y estrés, y alteraciones del sueño. También se emplea en la rehabilitación de pacientes psicóticos, de niños autistas y de adolescentes con trastornos del comportamiento.

El empleo terapéutico de la música se denomina musicoterapia, ciencia que se ocupa del mantenimiento, la restauración y el acrecentamiento de la salud, tanto física como mental, a través de la música. Mediante técnicas específicas de la musicoterapia, se pueden estimular los neurotransmisores endógenos del cerebro, de tal forma que provoquen reacciones químicas que mejoren, aceleren o favorezcan el aprendizaje.

Otros efectos de la música han sido señalados, así Benenzon describe los siguientes:

* Según el ritmo se incrementa o disminuye la energía muscular.
* Acelera la respiración o altera su regularidad.
* Produce efectos marcados y variables en la presión sanguínea, el pulso y la función endocrina.
* Tiende a demorar la fatiga e incrementar el endurecimiento muscular.
* Aumenta la actividad como escribir a máquina.
* Puede provocar cambios en el trazado eléctrico del organismo, en el metabolismo y en la síntesis de variados procesos enzimáticos.

Así pues, es deseable que tengamos una relación intensa con la música, que sepamos nuestras necesidades (o deseos) en cada caso y momento, convirtiéndose en un aliado más de nuestra salud global.

Imagen | Flickr


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