Ayer fue el Día Europeo para el uso prudente de los antibióticos que se celebra con el objetivo de concienciar a la sociedad de los riesgos asociados con el uso inadecuado de los antibióticos, y asesorar sobre cómo utilizar los antibióticos responsablemente.
En primer lugar, veamos qué es un antibiótico.
Un antibiótico es un medicamento para combatir procesos infecciosos provocados por bacterias, de una forma bastante selectiva. Existen muchos tipos de ellos y es fundamental, antes de su utilización, un diagnóstico previo por un médico.
Por consiguiente, los antibióticos sólo deben ser utilizados si han sido debidamente prescritos por un médico y dispensados en una farmacia presentando la correspondiente receta médica.
El diagnóstico y la prescripción médica garantizan la mejor selección del antibiótico adecuado para cada situación, optimizando los resultados terapéuticos y reduciendo a un mínimo razonable el riesgo de efectos adversos debidos al antibiótico.
¿Qué son las resistencias bacterianas?
Las bacterias tienen una gran capacidad de adaptación a lo largo de millones de años provocando enfermedades en seres humanos y animales. Muchas de estas bacterias patógenas han sido capaces de desarrollar mecanismos por los cuales se vuelven resistentes a uno o varios tipos de antibióticos. Y ese es uno de los motivos por los que el empleo de algunos antibióticos en determinadas infecciones ha ido perdiendo paulatinamente eficacia.
Este incremento de la resistencia bacteriana a ciertos antibióticos supone una reducción de la eficacia terapéutica y, al mismo tiempo, la aparición de cuadros clínicos de muy difícil tratamiento con los antibióticos actualmente disponibles.
El problema es que hay que evitar o reducir las condiciones que favorecen el desarrollo de las mismas, esto es, con la elección inadecuada de antibiótico, según la infección existente, y con la utilización de dosis inadecuadas o duración insuficiente del tratamiento antibiótico. Y esto se produce, principalmente por la automedicación, acudiendo a alguno que tenemos en nuestra farmacia particular de casa
Veamos los consejos que nos dan para evitar esta problemática.
* En caso de padecer una infección se debe acudir siempre al médico. Él es el profesional que le indicará si la enfermedad está producida por una bacteria y le prescribirá el antibiótico adecuado para la infección.
* Hay que tener en cuenta que enfermedades como la gripe y ciertas infecciones de garganta son producidas por virus y el uso de antibióticos no es eficaz.
* También es especialmente importante cumplir el tratamiento completo, aunque se mejore antes. Generalmente, el tratamiento es de 7 o 10 días. Si se interrumpe el tratamiento de forma prematura, se corre el riesgo de que la bacteria patógena vuelva a crecer y a multiplicarse, produciendo así una infección aún más grave.
* Asimismo, es esencial tomar la cantidad correcta de medicamento y cada dosis a la hora adecuada.
* Los antibióticos son generalmente fármacos seguros, aunque, como todo medicamento pueden producir efectos indeseables. La alergia es uno de los efectos adversos más conocidos, aunque no de los más frecuentes.. El paciente debe estar informado si es alérgico y llevar siempre consigo una tarjeta o medalla que lo indique.
* Otros efectos adversos se producen por la destrucción, además de las bacterias patógenas, de bacterias beneficiosas que se encuentran formando parte de la flora intestinal. Esto puede ocasionar dolor de estómago, diarrea, infecciones vaginales y otros problemas.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez