La mayoría de los mortales, a no ser que tengamos una asistenta en casa, o todavía se la haga la mamá, tenemos que hacernos la cama -aunque sea después de terminar un duro día de trabajo- si queremos dormir cómodamente.
Y es que hacer la cama, es de las tareas del hogar más perjudiciales para nuestra espalda. El hecho de tener que inclinar todo nuestro cuerpo para estirar por aquí y estirar por allá supone un gran esfuerzo para nuestra espalda al tener que desafiar la gravedad. Nos puede provocar molestias o problemas a largo plazo, incluso a aquel que está en forma física.
Puede parecer obvio pero tomar las precauciones pertinentes puede evitarnos un problema de espalda. Ahí van algunas indicaciones:
No inclinarnos nunca sin tener ningún punto de apoyo con alguna de nuestras extremidades superiores.
Apoyar la rodilla sobre la cama cuando sea necesario, para no forzar el estiramiento.
Para levantarnos después de habernos inclinado, es más recomendable retroceder con las manos hasta retirar la rodilla y poder erguirnos de forma segura.
Cuando tengamos que remeter por una esquina desde fuera, no nos inclinaremos doblando el tronco sino flexionando las rodillas.
Lunes, 23 de noviembre
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Carlos Ferrer
Marie-José Martin Delic Karavelic
Antonio García Fuentes
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Alicia Antolín de la Hoz
Luis Antonio González Pérez
Atticus-444