05.09.06 @ 21:04:20. Archivado en Fragmentos
Gómez Ramírez llenó dos jarras con vino espeso de Cariñena, lo aguó, y acercó una de ellas a Álvar Mozo.
-Siento lo que has tenido que pasar hasta llegar hasta aquí.
No estaba dispuesto ni a disculpas ni a misericordias. En su penitencia, había encontrado un nuevo orgullo.
Gómez Ramírez quiso romper el hielo.
-¿No querías ser cruzado? Alégrate, lo vas a ser. Los caminos del Señor son misteriosos.
>> Sigue...