La novela histórica es una batalla clave por la civilización
31.10.06 @ 20:44:05. Archivado en Noticias
Entrevista realizada por Beatriz Zúñiga Gil para la web Clubdellector.com,que reproduzco por su interés.
· Lo que domina ahora mismo el mundo es una gran estupidez
· De repente el hombre occidental se odia así mismo, odia sus valores y sus pilares
Aunque carece de capa y escudo, Enrique de Diego ha afilado la punta en su última producción Lanza Templaria, contra el boom de la novela esotérica y sensacionalista que imperan en el mercado. Este reconocido periodista, actualmente subdirector de la revista Época, está pisando con fuerza en el panorama de la novela histórica con la saga templaria de Álvar Mozo. Lanza Templaria, es un libro cargado de acción que rescata los principios morales de la orden del Temple y que retrata con fidelidad el devenir de una época de confusión. Con un estilo pulcro y erudito, Enrique de Diego deja en evidencia a aquellas novelas que descuidan la documentación y la precisión en las actitudes de los personajes. El autor apuesta por una novela donde la calidad, la acción, la historia y la ficción no están reñidos. Con el fin de blandir la pluma en rescate de la civilización, la cultura y el espíritu crítico, Enrique de Diego reclama una mayor rigurosidad con nuestra historia.
-¿En qué medida su novela desmitifica la visión que se tiene de la orden del Temple?
Creo que en mi novela mitifico a los templarios, pero a los templarios reales, a la idea de monje guerrero. Sí que echo abajo a esa especie de falsos templarios, medio alquimistas o medio masones, que no responden a la realidad. Estos son más una patochada, una fabulación y una estupidez, dentro del clima general de estupidez en que estamos sumidos. En ese sentido, este es uno de los objetivos de la saga.
-¿Qué sentido de templario defiende en su novela?
En realidad, yo soy muy templario. Amo mucho a los templarios reales, a los templarios de la historia. Aquellos que tenían unos ideales y luchaban por ellos, con mucha maestría y pericia. Se podía calcular, haciendo una estadística, que cada templario valía por diez guerreros de cualquier otro ámbito o nivel. Hubo un momento en la historia muy peculiar en la que se crearon las órdenes religiosas, la primera es el Temple. Hay una fusión del monje y el guerrero, por tanto era gente piadosa. Tanto que entraba en combate rezando el salmo 2 y en los días de victoria se arrodillaba en el campo de batalla en medio de los cuerpos tumefactos, miembros cortados y ríos de sangre, las vestes blancas se arrodillaban y hacían un acto de humildad rezando esta jaculatoria: "no a nosotros Señor, sino a tu nombre da la Gloria".
-¿Qué podemos aprender de la actitud de Álvar Mozo respecto a la Cruzada y a la relación con sus compañeros?
Aunque para mí la novela histórica tiene un carácter de evasión y de irse al pasado para entender el pasado, hay gente que entiende cosas relacionadas con el presente.
Álvar Mozo como templario nos trasmite un cierto sentido del coraje, de la valentía personal. No soy quien para dar lecciones de moral, pero lo que sí entiendo es que de los cristianos hoy, como cualquier ser humano, se espera que sean valientes y que tengan coraje. En este sentido los templarios sí dan un ejemplo. Eran gentes que no ha abandonaban el campo de batalla, incluso tenían prohibido pagar rescate si caían prisionero. Es esta metáfora, sobre la idea del coraje y de valentía, lo que creo que hoy es necesario y lo que trasmite esta novela.
-¿Que opinión le merece aquellas novelas que, a pesar de la veracidad de las localizaciones o datos, no son tan perfeccionistas a la hora de recoger las actitudes de una época porque "no están de moda"?
Me pone absolutamente de los nervios, lo odio. Además, es lo que trato de combatir. Para que la novela histórica pueda responder a ese nombre tiene que darse dos claves. La primera es que los personajes históricos reales tienen que actuar del mismo modo que actuaron. Lo segundo es que los personajes de ficción históricos tienen que responder a las situaciones en las que se encuentren, con las categorías mentales de la época. No los he leído pero creo que hay una saga en la que hay un templario que es detective. Eso es un error porque no había detectives templarios, pero podrían darse situaciones de este tipo, pero a fin de interiorizar el drama, el conflicto con los votos, los problemas de conciencia y un largo etcétera.
- ¿El revisionismo histórico que vivimos ha provocado que la novela histórica se desvirtualice?
Vivimos en momento de confusión, por eso me interesaba situar la novela en el paso del siglo XII-XIII porque tiene similitud con el actual en que ambos son un momento de confusión. En mi opinión, lo que domina ahora mismo el mundo es una gran estupidez. Antes podía dominarnos la mentira, y era el mundo del totalitarismo, pero ahora es la estupidez. Se vive más o menos bien, pero no se sabe hacia donde se va.
De repente el hombre occidental se odia así mismo, odia sus valores y sus pilares. Ese odio se está trasladando a la historia y, como todavía hay buenos historiadores, se ha hecho a través de la novela histórica. Hay un libro visionario de Aldous Huxley, Un mundo feliz, en el que defiende que el primer dogma del nuevo totalitarismo es "la historia es una paparrucha". Tiene razón, se está dando una pérdida del pasado y de la narrativa. Por tanto creo que, ahora mismo, la batalla en la novela histórica es una batalla clave por la civilización. La Lanza Templaria es una apuesta muy nítida y muy clara por dar esa batalla bajo la advocación de los templarios.
- ¿Esto quiere decir que se ha sometido la novela histórica a lo "políticamente correcto" de nuestros tiempos?
Abrumadoramente sí. Además hay que salir de ello cuanto antes. Lo que sucede es que, a base de todo este tipo de novela histórica, la gente puede tener una idea de la historia como una fantochada, como una cosa real en la que se transportan personajes del siglo XXI a cualquier siglo. El escritor dispone de muchas fuentes para documentarse y saber como reaccionaban o como pensaban los personajes. Para mis templarios el concepto del honor de Dios o de la honra de Dios, la Majestad de Dios, son conceptos físicos, vitales y claves.
- ¿Cuál es la cruzada del escritor-historiador del siglo XXI?
Cruzada, es una palabra maldita, pero la idea de la cruzada como algo en lo que crees y por lo que tienes que luchar es consustancial al hombre. Las personas tienen que tener algo por lo que luchar, porque tú vales lo que valen tus ideales, lo que valen tus gentes y los ideales de los tuyos. Todos vemos ese clima de banalización de los medios y de las televisiones. Eso es frustrante y no genera más que juguetes rotos, no sirve para nada. Sí cada uno no tuviera su propia cruzada, a medio plazo la civilización occidental, especialmente Europa, entraría en un proceso de intensa decadencia.
- ¿Qué papel ha jugado y juega el mundo editorial en una sociedad regida por la infracultura?
La responsabilidad es de los lectores, principalmente. Ahora mismo hay dos pequeños dramas, de uno me puedo beneficiar en parte porque corresponde al mundo mediático. La gente compra libros de gente que es conocida, en ese sentido se producen a marchas forzadas cosas muy mediocres para hacer caja. Por otro lado, se han impuesto una serie de tópicos para tener cierto éxito y que dan a la novela superficialidad. Esto genera una escritura para retrasados literarios, estándar y la repetición de estos tics. Por ejemplo añadiendo una dosis de feminismo y alguna otra de greenpeace. Al principio esto me hacía gracia, pero ahora he llegado a la conclusión de que es grave. Es un reto para el escritor mejorar el estilo, documentarse mejor y luego hacer novelas que demuestren que el rigor no está reñido con el entretenimiento, con la pasión o con la acción. La clave está en mejorar para empezar a echar del mercado a la moneda falsa, pero la clave son los lectores, es decir, la clave es que los lectores respondan.
- ¿Es consecuencia del bajo nivel cultural que el lector se deje llevar por este tipo de novelas esotéricas y sensacionalistas?
Yo hice un buen bachillerato, por lo que tiendo a pensar que la gente tiene una cultura general suficiente. Además, somos hijos de la ilustración al menos en el sentido de tener un espíritu crítico, ser espíritus libres y contrastar las informaciones. Por eso ver la inmensa capacidad de la gente para ser manipulada me ha parecido muy inquietante, muy indignante. La manipulación es un fenómeno con el que convivo en el mundo de los medios de comunicación y me pone muy nervioso. Por tanto, no tengo más que elogios a una iniciativa como la del Club del Lector. Apostar por la lectura ahora mismo, es apostar por la libertad. Claro que la lectura significa discriminación, en el sentido que hay libros deleznables con los que no hay que perder el tiempo, y eso forma parte del espíritu crítico.
- ¿Qué forma tiene la lanza del "poder" en el siglo XXI?
En la lanza del siglo XXI, que aún está siendo proyección del XX, ha habido reliquias paganas terribles como la raza, las clases, la cultura o el pueblo. Entre todas estas abstracciones hay una que siempre está, se trata de un poder sin límites. Un poder al que sirve el dinero pero que va más allá, es el poder de decidir sobre los demás.
- Usted siempre ha defendido la necesidad de un proyecto regeneracionista, ¿qué papel debe jugar en él la novela histórica?
No lo sé, pero tiene alguno. En principio y desde el punto de vista de la vivencia, escribir novela histórica es responder a mi vocación de escritor, que no es exactamente la misma que la de periodista pero no es contradictoria. Por tanto, en principio, no tendría que ver con la necesidad que percibo de una regeneración de nuestra democracia. Sin embargo, percibo un gran interés en demoler nuestra historia, nuestro pasado, nuestra narrativa y llenarnos de complejos de culpa. Creo que eso es una traslación de ese intento comunista de demoler nuestra civilización. Creo que la novela histórica y la Lanza Templaria, aunque sólo sea por ese valor de asumir nuestra historia con tranquilidad, pasión y por ese ejemplo de coraje y coherencia de algunas personas, tiene algo que ver. A mí me ha dado fuerza porque hay que hacer cosas y habrá que hacerlas.
30-10-2006
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