Ni carne ni pescao
21.02.12 @ 17:32:45. Archivado en Sobre el autor
Oremos. Ya estamos con la Cuaresma en la chepa. El miércoles nos recordarán que de polvo somos y que la procesión va por dentro y la manifestación por fuera. Bueno, es lo que les gustaría a algunos: que la procesión fuera por dentro.
La verdad es que hemos tenido unos días agitados, pues la cuesta de enero se ha comido febrero y amenaza con devorar parte de la primavera, con permiso, claro, de los topillos y las lluvias que no llegan. Por tener ya tenemos hasta amago de reforma laboral, que nada ha gustado a los sindicatos y a muchos ciudadanos que en la calle han mostrado su malestar y descontento. El currito siempre será el pagano de casi todo, pero tampoco es cuestión de demonizar a la clase empresarial. Lamentablemente todos no podemos ser funcionarios y poco o nada se ha cultivado el espíritu emprendedor. Por lo tanto, entre todos la mataron y ella solita se murió. La culpa, siempre, siempre, será del gobierno de turno. La culpa, ya se sabe, del otro. Como digo, la "recrisis" nos ha pillado con el carnaval a pie cambiado, lo que no ha impedido el festejo de las carnestolendas, sabiamente impuesto desde el ámbito educativo, que se afana en inculcar tradiciones de poco peso por estos lares, salvo honrosas excepciones. A veces me pregunto cómo ponemos tanto empeño en cosas de poca enjundia y pasamos por alto lo vital. Pero vamos, que tampoco me rasgo las vestiduras. Pues eso, amigo Sancho, que ya llega la cuaresma y habrá quien los viernes no coma carne y otros que no coman nada ningún día. El tiempo de ayuno dicen, el de las vacas flacas, el del apretarse el cinturón, el del pesimismo, el de tirarnos las cosas en cara, el del paro, el de los bancos, el de los sueldos indecentes. Muchas cosas ya existían antes y no se movía ni una paja. De repente todos nos hemos vuelto observadores de la ONU y críticos celosos que velan por el bien común, que dicen, es el bien general. ¡Qué mal está el panorama! Pero debemos apostar por ver la botella medio llena, buscando el diálogo, el consenso, el entendimiento, el empujar todos del carro en la misma dirección. Ya, una cantinela muy bonita, ñoña incluso, pero algunos también podemos estar indignados del lanzarse los trastos a la cabeza. Los toros, por los cuernos.
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Julio César Izquierdo
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