Volando voy
28.12.10 @ 17:47:41. Archivado en Sobre el autor
Visto lo visto, ahora todos los padres querrán que sus hijos, de mayores, sean controladores aéreos. No por el prestigio de la profesión, que ha caído muchos enteros, sino por el sueldo, que parece está muy bien retribuido. Así pues, es fácil que estas navidades lo niños pidan a los Reyes Magos maquinitas y juegos relacionados con el mundo aeronáutico, empezando a labrarse un futuro que dejará a mucha gente en tierra.
Y es que el dinero ajeno, aunque se pague con fondos públicos, nos produce un gran malestar. Bueno, en general, el sueldo de los otros, si es superior al propio, genera recelo y envidias, independientemente de la responsabilidad del cargo, pues siempre estará el comentario añadido de si se merece lo que se gana. Aunque en los tiempos que corren el personal opta por tragar con lo que tiene, a sabiendas, por supuesto, de que sus honorarios son inferiores a lo que uno produce. Es la historia de la vida misma. Hoy, la nómina es Santa Nómina Bendita, desapareciendo de las cartillas a la misma velocidad que entra, agudizando los sentidos del beneficiario, que ha desarrollado una habilidad innata para estirar los euros de forma infinita. Lógicamente, hay de todo en la viña del Señor, pero los curritos siguen siendo los que pagan el pato de la crisis, entendiendo, por supuesto, el papelón de los empresarios. Si no se vende, no se vende y la rueda va girando hasta que no puede más y llegan las regulaciones, los despidos o miles de chavales que, o no encuentran trabajo, o entran cobrando una miseria. Por lo tanto, ante tal situación, las generaciones del mañana empezarán a seleccionar sus apetencias profesionales no por la vocación. Lo harán por los honorarios: altos y funcionariales, a poder ser. Una pescadilla que se morderá la cola, como ahora, pues muchos serán los llamados y pocos los elegidos. Y, seguiremos necesitando a los trabajadores de base. A los camareros, camioneros, barrenderos dependientes, oficinistas, contables y muchos más. Dignos y nobles oficios que, en muchos casos, no aparecen en las preferencias laborales, pero sin cuya existencia no sería posible la sociedad actual. No obstante, es de entender que el personal quiera llegar a lo más alto, aunque a veces te quedes a pie de pista.
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Julio César Izquierdo
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