TRUCO O TRATO
27.10.10 @ 18:33:23. Archivado en Sobre el autor
Me gusta el cine norteamericano y me aprovecho, como la mayoría, de todo lo bueno que inventan los anglosajones en general. Quieras que no, es verdad, nos han conquistado con su potente maquinaria comercial y vendiendo un estilo de vida que, faltaría más, se resume en el "gran sueño americano". Será la globalización, aunque parece que es de única dirección, hacia aquí y no hacía allá. Bueno, bastante hicimos en su día, para lo bueno y lo malo.
A fin de cuentas, ya lo resumió Perales con su canción: toma Coca-Cola, fúmate un Marlboro, viste Cimarron". Claro que de vez en cuando nos liamos la pancarta a la cabeza y nos sale la vena. Paradojas de la vida. O no.
El caso es que, sin darnos cuenta, perdemos el culo para subirnos a la moda inglesa y americana del norte. A nada que te descuides andas jugando al poker o ves que los escaparates se llenan de anuncios que nos venden la noche de las brujas. Efectivamente, estoy hablando del Halloween. Observo con estupefacción -pero menos- que a nuestros zagales les explican la costumbre de marras y además les motivan para que hagan el canelo por las calles de Castilla, osando incluso a llamar a las puertas de las casas para restregarte un infame "truco o trato".
Bien está conocer la cultura ajena, por supuesto. Mejor aún profundizar en las propias para que no se pierdan y conseguir, si fuera posible, que pongan tanto entusiasmo en las fiestas y tradiciones del lugar. No me imagino yo a nuestros educandos organizando clases extraescolares para enseñar la Jota de Villamoronta. Habrá excepciones, honrosas. No me imagino a nuestros hosteleros promoviendo fiestas de exaltación del Día de la Comunidad, entre otros menesteres porque no tenemos sentimiento de pertenencia y llevarlas a cabo sería perder tiempo y dinero.
Pero coño, que decoremos las calabazas de los supermercados con ojos y bocas clama Dios al Cielo. Y luego pasa lo que pasa, que nos rasgamos las vestiduras cuando se mata al gocho o se enmaroma al toro. Eso sí, hacerle el caldo gordo al asunto bajo la disculpa de que es algo de origen celta queda muy fino y culto. Lógicamente, cada cual, faltaría más, puede hacer lo que le apetezca. Yo de momento, en el ejercicio de mi libertad, me quejo y digo: ¡basta ya!
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Julio César Izquierdo
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