HAY QUE MOJARSE
04.08.10 @ 14:05:19. Archivado en Sobre el autor
Hace calor y lo mejor es un buen chapuzón de agua fría, vaya, templada, no sea que se nos arrime un catarro o pulmonía.
Pero en el verano es cuando más hay que mojarse, demostrar la velocidad andando. Ahora es cuando en los pueblos llega la vida, la actividad, el jaleo, la jarana y la fiesta. Todo el mundo vuelve, como el turrón en Navidad. Y todos queremos más. Más cultura, más teatro, más paella, más mercado, más bares abiertos hasta las tantas con permiso de la nueva normativa. Es como un espejismo, como otra realidad que se sabe efímera y escueta. Ahora se suda la camiseta y los concejales se convierten en "iniestas" que marcan goles a los presupuestos ajustados. Tiran desde la banda, desde el área, sortean la subvención, regatean al contrario, buscan el triunfo en equipo, sacan petróleo de la arena desierta de doblones, se cabrean, pero poco, cuando ven que pidieron cinco y les dieron dos, se relajan y se ponen nerviosos de nuevo. Sí, concejales rurales de cultura y festejos, que no tienen dedicación exclusiva pero que están todo el día batallando sin cobrar una peseta. Una raza en extinción y que tendrá difícil relevo en futuras convocatorias electorales. Porque la gente se moja, pero se cansa. Mas, es verano, canícula pura, cuando hay que agotar todos los cartuchos, todos los cohetes. Ahora es el momento de lucir los logros del invierno. Que los que llegan vean nuestras obras que son amores, totalmente ejecutadas o casi. Y sigue faltando dinero, pero llegan turistas, emigrantes, viajeros. Hay jaleo en los paseos del anochecer y caras amigas a las que saludar. Después, más verbenas, cañas con limón, solteros contra casados, cucañas y otras hierbas de pasión. Cómo no, hay que mojarse en la piscina municipal, en el consistorio, en la asociación, en el despacho oficial. Hay que seguir peleando, aunque sea en camiseta y en pantalón corto. Porque está en juego la copa del mundial de la pervivencia rural. Porque queda mucho hasta finales de septiembre y menos para ponerse el abrigo. ¡Vamos! Que no cunda el pánico, que ahora la humedad se marcha a la media hora y no queda ni rastro. ¡Vamos! que hay que sentir los colores de la patria chica, que se oiga el "podemos" y que nuestros capitanes sean los últimos en abandonar el barco.
Comentarios:
Por ello, desde este espacio que no elude la crítica constructiva en favor del pueblo que le da razón de ser, denunciamos lo que, a primera vista, reúne todos los lamentables atributos mencionados. Se trata de la valla que la...
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Julio César Izquierdo
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