Fíat Lux (Hágase la luz)
26.02.10 @ 17:12:31. Archivado en Sobre el autor
Ya saben que antes todo era pecado y ahora todo está prohibido. Y es que nuestras queridas y amadas administraciones públicas, ¡qué gran invento!, velan por nuestra salud, ya sea física, mental o transitoria. Sin ellas, nuestras vidas serían como la barca de Remedios Amaya. Se ocupan y preocupan de casi todo y, hay veces, que hasta tienen razón. Oiga, las cosas como son.
Las administraciones, ente abstracto, han descubierto que los carteles y los mensajes impresos son una buena fórmula para llegar hasta nuestros corazones y conciencias mentalizadas. A base de machacar nos terminan convenciendo, por nuestro bien y el del prójimo.
Esa misma vehemencia, se me ocurre, la podían aplicar en otros ámbitos y esferas. Así, y hablando ya de nuestro tema estrella, a las entradas de los pueblos encontraríamos grandes cartelones con la leyenda "está usted en área de baja densidad demográfica", o tal vez otros más ocurrentes como "dijimos NO al ATC y hemos rehabilitado el palomar". Es probable, que los grafiteros y graciosos de turno añadiesen sus propias máximas, creando un colage impresionista que daría pie a la apertura de algún museo de arte ruraliano contemporáneo.
Por otra parte, los hosteleros etiquetarían sus botellas de vino con pegatinas propias, recordando al personal que el viñedo aporta mucha riqueza pero también destroza muchos hígados (cuestión de la que ya ha escrito con acierto el afamado Javier Marías). En las puertas de las casas se colgarían bonitos letreros labrados en madera con la frase "aquí vivió la familia Tal y los nietos vienen los fines de semana". Igualmente, en los cruces de caminos se realizarían pintadas con cal informando sobre el "firme en mal estado, la empresa dio en quiebra", rematando con una pancarta en la era más inmediata que rezase "¿qué es la ley de desarrollo rural sostenible y a quién han preguntado?" De este modo, el morador y el visitante, tendrían una información mucho más completa de la realidad del mundo rural, que, posiblemente, no serviría para nada. Pero a buen seguro que más de uno se preguntaría "¿a qué viene tanto papelón?", obteniendo como respuesta que lo que se lee queda y a las palabras se las lleva el viento. Es como el "Fumar puede matar". Y Fumar sigue suelto.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Julio César Izquierdo
autor
Contacto


