Las caras de septiembre
08.09.09 @ 18:57:14. Archivado en Sobre el autor
Tiene septiembre las cosas propias de su nombre. O lo que es lo mismo: tiene que pesa como un nombre avanzador de otoños que pueden ser veranos y otoños que lo pudieran ser de inviernos.
Septiembre es el mes de querer y no poder, o los días que se buscan para rematar las faenas que no pudieron llevarse a cabo en el estío. Sin embargo, el noveno del año sigue siendo el de culminación de muchas fiestas patronales y la antesala que dibuja una normalidad que nadie quiere pero que todo el mundo ansía.
Quizás por ello, septiembre se antoja, eso dicen, como el mes de la poesía y de la lírica y también el tiempo en el que el personal anda más sensible que de costumbre. Es lo que dicen los expertos. Un tiempo que viene a ser como la segunda oportunidad de un año nuevo, en el intento vano de renovar las promesas que se formularon el día de Nochevieja y que volvieron a caer en saco roto.
Septiembre, el mes que acuñan como tonto de capirote pero que tiene dentro de sí la esencia de llevar las aguas a su cauce natural. Es cuando el personal empieza a descubrir que dejó muchas cuestiones en el tintero veraniego y que ya es hora de ponerse las pilas. Se retoman las costumbres abandonadas a finales de mayo y uno vuelve a darse cuenta que el intermedio vivido tiene tanto de empírico como de fantasía, pues con la luz y el calor todo se ve ligero. Con las terrazas y las vacaciones el mundo pinta de color de rosa, pero todo, seamos sinceros, es un espejismo. Es el tiempo en el que engañamos al cuerpo y la mente. Y sin duda puede resultar necesario.
No obstante, la rutina es la base que mueve el mundo el resto del tiempo. Días en los que el gentío empieza a darse cuenta de que no queda más remedio que seguir tirando del carro de la vida, cumpliendo etapas que hablan de trabajo, de responsabilidades, de colegios, de quehaceres naturales y de irse pronto a la cama para seguir andando el camino. Un camino que sigue siendo interesante y que se intuye tiene una meta que probablemente se pueda culminar. Sea como fuere, septiembre, con sus peculiaridades, no deja de ser un nombre que los hombres hemos fijado en el calendario y, siendo así, puede que cada cual viva el fin del verano como le plazca o la providencia le permita. .
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Julio César Izquierdo
autor
Contacto


