Gracias
12.06.09 @ 17:55:49. Archivado en Sobre el autor
El martes fue un día triste para nosotros. Mi madre nos decía adiós para siempre, elevando su espíritu hacia la eternidad dibujada. Se marchó de forma serena, sin hacer ruido, tranquila, durmiendo en la noche para no despertar jamás. Pero sabemos que ahora está entre los ángeles que le dieron nombre y vida. Allí, en el nirvana de la contemplación para seguir velando por los suyos.
El martes hubo un silencio que se llenó de oscuridad y que, poco a poco, quiso reconvertirse en recuerdos, sensaciones, en encuentros, en pequeños detalles, en retazos que hablaban de sonrisas compartidas.
El martes fue tan largo como nunca y como jamás esperábamos. Buscas el consuelo pero no lo encuentras tan fácilmente como quisieras. Afortunadamente, la familia estuvo arropada y acompañada en todo momento para hacer más llevadero el mal trago. Y desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que nos quisieron manifestar sus condolencias y su apoyo. Han sido tantas y tantas personas y colectivos que resulta complicado el hacer una enumeración individualizada. Pero de verdad, a todos, muchísimas gracias.
El martes, como digo, se marcó un antes y un después. Día que nos dejó la impronta de la impotencia. Jornada en la que todo transcurre tan deprisa y tan lento al mismo tiempo. Momentos en los que las horas se construyen sobre abrazos que se funden. Minutos que quisieras desterrar pero no se dejan. Porque el tiempo marca sus propias pautas y el destino sigue, como siempre, trabajando a su ritmo. No consulta, procede.
El martes, Tierra de Campos se hizo tan grande como señora. Y nosotros navegamos sobre sus aguas buscando un horizonte que tiene un nombre único: Angelines.
Por todo, madre, hoy te decimos, una vez más, que te queremos. Que no te preocupes, que estamos bien y que seguiremos andando el camino.
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Julio César Izquierdo
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