La del Castillo, patrona y señora de Castilla y León
31.05.09 @ 11:04:56. Archivado en Sobre el autor
Autillo de Campos (Palencia) conmemoró ayer el Cincuenta Aniversario de la
Coronación de la Virgen del Castillo
Quienes descubren Tierra de Campos se dan cuenta que los pagos del mar de cereal esconden grandes secretos que pudieran dar pie a las novelas más ingeniosas que pudieran relatarse. No en vano, en sus pueblos y villas se cuajaron algunos de los más insignes episodios de nuestra historia. Una comarca plagada de arte, de paisaje y paisanaje, que sigue desafiando el fenómeno de la despoblación y ofreciendo, como dijera el poeta, iglesias como castillos y fortalezas como catedrales. Y toda esa fuerza se dejó sentir ayer en el pueblo de Autillo de Campos. Sus vecinos, tanto los habituales como los que vienen siempre que pueden, se vistieron de largo. Mostraron sus mejores galas y brindaron la mejor de sus sonrisas a todos cuantos se dieron cita en la localidad. Sus calles se llenaron de vida y su templo parroquial, señorial e insigne como pocos, se convirtió en el escenario imprescindible para conmemorar el Cincuenta Aniversario de la Coronación de la Virgen del Castillo. Patrona indiscutible que, por extensión, debiera serlo de todos los moradores de nuestra comunidad autónoma. No en vano, la de Autillo fue testigo directo de la proclamación de Fernando III “El Santo” como rey de Castilla y León, observado muy de cerca por su madre, la célebre Doña Berengüela. Un monarca que siempre se encomendó a la Virgen del Castillo, y tanto es así, que decidió llevarse la imagen al camino de las conquistas que tenían puerto en la ciudad de la Giralda y la Torre del Oro.
Y ayer, la primera dama autillana, conocida también como “Virgen de las Batallas”, se sintió más halagada que nunca, aunque bien cierto es que los hijos del lugar la tienen siempre en su memoria y en sus oraciones. Sin embargo, pocos fueron los que pudieron ocultar su satisfacción, con emociones que eran palpables en algunos rostros. Lógicamente, algunos recordaban aquel 30 de mayo de hace cincuenta años. Unos, en primera persona, otros, por lo que les contaron sus padres y abuelos. Cincuenta años en los que la vida de Autillo de Campos ha cambiado, sintiendo en sus propias carnes los efectos de la mecanización del campo y que trajo consigo prosperidad pero también la emigración. El mismo problema de la gran mayoría de los pueblos de nuestra región. Pero hay cosas que permanecen. Su iglesia parroquial de Santa Eufemia seguía tan lozana como siempre, vigilada de cerca por su torre exenta. Su Altar Mayor lucía con luz propia. Así, a las doce y media del mediodía, comenzaba la Misa Solemne que, como no podía ser de otra manera, estuvo presidida y oficiada por el obispo de la diócesis palentina, José Ignacio Munilla, acompañado por el cura párroco del pueblo y por otros nueve sacerdotes. Asimismo, las primeras filas de la iglesia estaban ocupadas por la corporación municipal, con su alcalde al frente, Jesús Herrador. Un mandatario municipal que estuvo muy bien arropado por sus compañeros de partido, contando con la presencia del diputado nacional Julio Villarrubia, el portavoz socialista Jesús Guerrero y numerosos alcaldes de la comarca. También asistió al acto la diputada provincial de la zona, Monserrat Infante.
Tuvo el obispo Munilla palabras de alabanza para Autillo de Campos y para su patrona, señalando que la “Virgen del Castillo ha sido testigo de la vida del pueblo. Cincuenta años más en los que ha escuchado a sus hijos”, añadiendo que la homenajeada ha seguido de cerca el quehacer cotidiano del pueblo y también los acontecimientos extraordinarios.
Una ceremonia religiosa que contó con las voces de la coral “Regina Angelorum”, que puso la nota justa y adecuada en cada una de sus intervenciones, al tiempo que pudo escucharse el inconfundible sonido de su órgano ibérico, uno de los mejores de la provincia de Palencia. Podría decirse incluso que Autillo sonó alto y claro, como reivindicando su existencia, como diciendo “aquí estamos y aquí seguiremos”. Día de asueto, de ocio, pero también jornada de fervor a una patrona que volvió a escribir una página más en el diario del quehacer comarcal de unos pagos que antes se llamaban “Campos Góticos”.
Y como colofón, la procesión con la Virgen del Castillo por las calles de la localidad. Ritmos de siempre, con sabor castellano en estado puro y que traía consigo soniquetes renovados. A la dulzaina, Juan Cruz Silva. A la caja, Fortunato Herrán, leyenda vida del folclore palentino. Compases que fueron la disculpa necesaria para ver, tanto tiempo después, a los danzantes del lugar. Sí, el folclore del paloteo abandonó los baúles del olvido para hacerse presencia bien ejecutada. Los danzantes volvieron a la vida para la ocasión. Las cintas en su sitio y los palos agarrados con fuerza. Los lazos se ejecutaron como siempre, recordando unos bailes que apuntan a un origen guerrero que entronca con los visigodos y los romanos. Un folclore que ha estado quince años desaparecido, según nos comentaban, pero que por fortuna se ha vuelto a rescatar y parece que el relevo generacional ya está garantizado. Dos grupos, uno de niños y otro de jóvenes (casi todas chicas), deleitaron con sus lazos, paloteando temas clásicos como “La pájara pinta”, “A la Virgen del Castillo”, “Señor Mío Jesucristo”, “La Pasión”, “Padre Nuestro” y “San José”.
Ayer, cincuenta años vista, y con un sol de justicia, el tiempo se detuvo por unas horas para seguir avanzando hacia el futuro. No obstante, también hubo tiempo para el divertimento y el buen yantar, pues el ayuntamiento ofreció un vino español para reponer fuerzas. Las justas y las necesarias para seguir de fiesta hasta altas horas de la madrugada que por algo han estado viviendo sus fiestas patronales. Y las buenas costumbres no deben perderse nunca.
Ayer, en Autillo de Campos no faltaba nadie porque la ocasión bien que lo merecía.
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Julio César Izquierdo
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