La Tierra de Campos palentina se prepara para celebrar San Antón y la matanza tradicional del cerdo
12.01.09 @ 20:42:08. Archivado en Sobre el autor
San Antón ha sido una de las fiestas más emblemáticas de Castilla en general y de la comarca natural de Tierra de Campos en particular. Rendir homenaje al patrón de los animales, que fueron durante siglos compañeros infatigables del duro quehacer en el campo, era cuestión obligada. Tiempos en los que, quizás, se soñaba con una mecanización agrícola que aliviará un trasiego impenitente de tareas que amagaban las horas y que se eternizaban en labores que ahora nos suenan románticas y bucólicas, pero que ajaron los rostros de los sufridos trabajadores del mundo rural. Con todo, sacaron adelante sus tierras y sus pueblos, recreándose, al mismo tiempo, toda suerte de costumbres y tradiciones.
Entre ellas, las vinculadas con el afamado San Antón, que siempre ha contado con el beneplácito de los moradores del mundo rural. Bajo su protección, el personal hacía un alto en el camino, abriéndose el calendario festero anual tras los festejos navideños. Porque el 17 de enero era y vuelve a ser, una fecha especial y entrañable. Bajo su abrigo y tras la bendición de los animales por parte de los curas párrocos, llegaban los consabidos refranes populares. Sátiras burlescas llenas de ingenio que supieron amagar hasta la propia dictadura franquista. Era el único día con libertad de expresión encubierta y los poetas locales se las ingeniaban para decir lo que no se podía decir o estaba prohibido. Todo podía ocurrir y todo el mundo estaba en el punto de mira del verbo afilado y el ripio oportuno. Salían a relucir los amoríos, los problemas de lindes, los asuntos consistoriales y los chascarrillos más ocurrentes.
Fiestas, como decimos que estuvieron muy arraigadas en la comarca terracampina y siempre se dijo que el que tuvo, retuvo. Por eso no es de extrañar el resurgir de la tradición, impulsada por los propios ayuntamientos, las asociaciones locales y hasta por los centros de iniciativas turísticas. Todos han querido recobrar el esplendor del ayer, poniendo sobre la mesa argumentos loables que hablan de la recuperación de las raíces propias. En definitiva, dejar constancia de lo que fuimos para que las generaciones venideras sepan hacia dónde van. O si se prefiere, tal y como apuntan desde algunos estamentos, “dejar claro que las tradiciones de los pueblos no se pueden perder y menos ahora, cuando la despoblación nos acecha por los cuatro costados”.
San Antón y la matanza tradicional
Lógicamente, todo lo que tiene que ver con San Antón va unido, inequívocamente, con lo gastronómico y culinario. Punto exacto y preciso en el que entra en juego el entrañable cerdo, del que se aprovechan hasta los andares y que cuenta con un nutrido y generoso repertorio de sinónimos: gocho, puerco, marrano... Palabras que se traducen en jijas, morcillas, torreznos, jamones y longanizas. Productos que vuelven a estar muy de moda y que ahora, paradojas de la vida, regresan con fuerza para ser más buenos, nutritivos y “mediterráneos” que nunca y que antaño “mataron” el hambre de muchos. Ya se sabe, épocas de escasez y de penurias.
Manjares que salen a escena con motivo de las recuperadas y potenciadas fiestas de San Antón, que suelen acompañarse de los rituales propios de la matanza pública y ritual del cerdo en cuestión y que suele congregar en todos los pueblos a cientos de personas, ya se revistan de viajeros, turistas o de familias que desean acercarse hasta una localidad terracampina para recordar lo que hacían sus padres o abuelos. O simplemente para que sus hijos –algunos- descubran que las pancetas no aparecen envasadas al vacío por arte de magia en los estantes de las grandes superficies.
Las citas más inmediatas: Becerril de Campos y Fuentes de Nava
Y ahí estamos un año más. Las primeras citas llegan este fin de semana. Sea el caso de Becerril, que celebra este sábado, 17 de enero, su tercera Fiesta de Invierno. Una vez más el cerdo será chamuscado y las pastas y los orujos harán su función entre el frío seco que nos invade. Llegarán las jijas y las morcillas, con sus puestos de venta y degustación, mientras que los aderezos tendrán forma de música de dulzaina con sabor a sopas de chichurro.
Sin duda, el 17 de enero será un día de mucha fiesta, que bien lo saben en Fuentes de Nava donde el fin de semana será de doblete: el sábado porque es san Antón y el domingo porque es “san antoncillo”. Total, dos días de jarana con toda su parafernalia, aunque el domingo será jornada larga. A las once de la mañana, en las inmediaciones del templo de Santa María, se llevará a término la matanza del gocho. A la una y media, refranes al santo y degustación de morcilla y picadillo. Mientras, en los bares, triunfará la bebida genuina y que lleva por nombre “manchao”. Líquido elemento que calienta el espíritu y que invita a la conversación y la jarana.
Fiestas de costumbre que también tendrán su eco en otros muchos municipios de la comarca. El protagonista, el santo Antón y lo que consigo trae.
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Julio César Izquierdo
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