El dinamizador que nos dinamice (erarural.com)
25.11.08 @ 20:06:02. Archivado en Sobre el autor
Tanto nos quieren dinamizar en el mundo rural que al final nos van a volver locos. Cierto es que muchas iniciativas se ponen en marcha con la mejor de las intenciones y con toda la ilusión del mundo, pero al final uno tiene la sensación de que se sigue hablando de lo mismo y avanzando lo justo.
A lo mejor es que no queda otra opción y el personal no tiene otro remedio que partirse la crisma organizando saraos, congresos, encuentros de ida y vuelta y otras zarandajas y así, mientras tanto, nos vamos entreteniendo y se pasa el tiempo.
Resulta curioso de igual modo, que, quienes nos intentan promocionar, incentivar y “educar”, por norma general, viven en la ciudades y claro, se piensan que todo el monte es orégano. Es verdad, que en ocasiones sus ideas son plausibles y resultan divinas de la muerte sobre el papel. Lamentablemente, la mayoría de las veces se trata, precisamente, de papel mojado y arrugado. Papeles, informes, memorias y demás, que se quedan en el baúl de los recuerdos y que casi nadie lleva a la práctica. Quizás porque no interesa, tal vez porque resulta más caro el collar que el galgo o porque ya se ha justificado la subvención de turno y ya veremos lo que nos inventamos el año que viene.
Nos quieren dinamizar pero resulta que sabemos hacerlo solitos y, si nos quieren apoyar, si quieren aportar un halo de esperanza, que cuenten con nosotros, que nos consulten, que nos digan algo, que no se funcione con la política de lo consumado. Que estamos aquí para algo más que rellenar cursos y cursillos.
Dinamizar significa activar, intensificar, fortalecer. Dinamizar el mundo rural es algo mucho más complejo de lo que algunos se piensan. Dinamizar se tiene que traducir en movimiento y en resultados. La teoría se tiene que acompañar de la práctica.
Sea como sea que nadie se rasgue las vestiduras (y menos en invierno) y que nadie se lo tome a título personal. Es, simplemente, una vez más, un recordatorio. Un aviso que dice que en los pueblos cada día somos menos aunque tengamos más turistas. Que cada día tenemos más casas arregladas aunque viva menos gente durante el año. Una nota que recuerda que los moradores del ámbito rural y del agro tienen las mismas obligaciones que los demás pero menos prestaciones. Un querer seguir estando aquí aunque cada día nos encontramos con más inconvenientes.
Porque aquí, la realidad dice que, tienda que se cierra, negocio que desaparece. Y podíamos hacer una lista interminable. ¿Cosas buenas? Muchas, nadie lo sabe mejor que nosotros, los ruralianos, que nos hemos quedado a vivir en el pueblo (de momento) por decisión propia, por convencimiento, por causa y por militancia. ¿Qué se ha mejorado? Por supuesto, pero no es justo que lo que se ha ganado en mejora de infraestructuras no vaya parejo con otras circunstancias. Que dinamizar, insisto, tiene mucho que ver con el fortalecer y, para crecer sanos, hay que alimentar el cuerpo y el alma. Lo uno sin lo otro tiene nefastas consecuencias. Por lo tanto, dinamización sí, pero razonada, provocando estímulos que tengan respuestas y no más interrogantes.
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Julio César Izquierdo
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