A Jerusalem, por Palencia y en bicicleta
21.07.08 @ 19:48:37. Archivado en Sobre el autor
Un burgalés y una zamorana. Son ciclistas apasionados y la mayor motivación de su vida no es otra que recorrer los mundos de Dios dando pedales. Un burgalés y una zamorana.
O lo que es lo mismo, Pilar y Nacho, sin apellidos pero con muchos kilómetros a sus espaldas. ¿Y vuestros apellidos? No tienen importancia. Lo vital, me dicen, es el camino. El caso es que no son nuevos en el asunto, porque después de varios viajes en bicicleta “hemos quedado un tanto enganchados al tránsito, a vivir sin guardarse nada en la mochila, sin acumular, y algo más... la manera de viajar: en cada viaje aprendemos a respetar y cuidar los lugares, las personas que conocemos, de modo que nuestro viaje es un poco también el suyo”. Y te lo dicen con cariño, con parsimonia, como si el tiempo no tuviera manillas en el reloj y todo fuera un sillín de aventuras por descubrir.
El caso es que ya están enfrascados en un nuevo recorrido. Tuvieron sus dudas, al principio, pero al final, como en anteriores ocasiones, pudo más el corazón que la razón. “Aprovechando que cambiamos de ciudad, de Valencia a Salamanca, decidimos darnos un tiempo de viaje, en este caso de peregrinación. Peregrinar, pasar, vivir la vida con autenticidad en casa y fuera de ella, dejando cómo no, nuestra gota de agua en las gentes que conocemos... es finalmente como un entrenamiento de la vida cotidiana”. Y un servidor se queda ensimismado, pensando en la rutina. Porque ellos no tienen nada de rutinarios, qué va. Son extraordinarios, juglares que toman nota y hacen fotos y amigos. Van saludando a los vecinos de los pueblos por los que pasan, conversan con los alcaldes, reciben el apoyo y el auxilio de las buenas gentes y así, como que no quiere la cosa, logran la meta y su objetivo. Será por lo de caminante no hay camino se hace camino... al pedalear.
Así pues, recorrerán Francia, Italia, Croacia, Serbia, Hungría, Turquía, Siria y Jordania. Y lo harán ajenos a la crisis, a la recesión y al precio del petróleo, cuestiones demasiado mundanas. En total, cinco mil kilómetros del ala y unas piernas como para ganar el Tour y lo que se ponga por delante. Y ahí están. O mejor dicho, por aquí están. Partieron de Salamanca el pasado día quince de julio y ahora los tenemos por la Tierra de Campos palentina. Supongo que ya estarán más allá de Amusco, que era su destino más inmediato. Lo digo porque el sábado estaban en Fuentes de Nava y llevan un ritmo imparable.
Pilar y Nacho, ambientóloga y naturista. Dos oficios naturales de amplia sonrisa que pretenden fundirse con el paisaje y con el paisanaje. Además, su causa es noble, pues lo que desean es transmitir confianza sobre Israel y Palestina, unir simbólicamente el Mediterráneo a través de los lazos que se van haciendo con el camino. Lo dijeron, tal cual, el día del arranque y ahí siguen. No pararán, salvo causa mayor, hasta ver cumplido un sueño que culminará dentro de seis meses, dentro de medio año, cuando el resto de los mortales estemos con las rebajas de enero y ellos estén haciendo historia. Será la suya particular, pero será también un poco la de todos. Y a buen seguro que lo conseguirán, pues no son nuevos en la materia. Que antes ya cumplieron otras etapas: Tánger hasta el desierto del Sahara, China o la Ruta Jacobea. Nada se les resiste.
Como decimos, ahora están por la soleada Castilla y necesitan de la colaboración de todos, pues sus recursos son los nuestros. No llevan apenas dinero y viven de la solidaridad, apostando por la buena fe de las gentes. Siguen creyendo en el hombre y siguen creyendo en las causas justas. Que entren triunfales en Jerusalén también depende de nosotros.
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Julio César Izquierdo
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