Tampoco es para tanto
25.05.07 @ 16:28:18. Archivado en Sobre el autor
La tía Nefasia, que es una señora de garrapatillo y no te menees, ha decidido pedir una subvención. Y me dice que sí, que ya se la han dado porque es mujer, menor de noventa y afincada en el pueblo desde que Matusalén entró en quinta.
Yo creo, me quiero aventurar, que ya vivía allí antes de que pusieran las calles y que no tiene intención de irse jamás. Me consta, eso dicen al menos sus allegados, que no tiene ganas de palmar ni nada. Que está tan ricamente sentada en su mecedora, a la puerta, viendo como pasan sus enemigos en pijama de pino. Es de armas tomar la Nefasia.
Tiene una salud de hierro sin haber comido jamás lentejas, pues siempre prefirió las muelas y los rábanos, lo cual no sabemos si es muy de dieta mediterránea, pero más de uno firmaba por llegar a su edad como ella, que está como unas castañuelas y sacudiéndose un agüita del Carmen después del café con leche. “Va a ser el aire del páramo”, la decía el otro día el médico. “Casi seguro, zagal”, contestó sin mover una pestaña.
El caso es que la tía Nefasia ha pedido una subvención y ha tramitado los papeles desde el Internet de las pelotas y nadie sabe cómo ha sido y se sospecha que alguien habrá llevado a buen puerto las solicitudes, que es dudoso que la anciana se desenvuelva tan bien entre las nuevas tecnologías. Tanto es así que ayer, el algüacil mismamente, se atrevió a preguntar sobre el tema: “¿Qué?”. Y ella resolvió el enigma contestando: “Quiácer”. Por supuesto, ahora todos estamos más tranquilos, quedando latente que sí, que, efectivamente, no tenemos ni puñetera idea de cómo se las ha ingeniado la anciana.”Coño”, han dicho desde las altas esferas cuando han visto que la partida monetaria concedida asciende a ciento cincuenta mil euros a fondo perdido. “Y tan perdido” han pensado los malpensados, que son los que piensan qué piensan los demás. ¿Les está quedando claro? Ya veo que no. A ver. Que la Nefasia, no es tía ni es nada, pues eso. Que ha visto que había pasta y ha cursado un escrito, unas palabras en papel y ha chupado un sello y tira para adelante. Que parece ser que vio algo en el Internet de marras, o a lo mejor lo soñó, que no consta que tenga ni radio ni pilas, ni enchufes y ya está. “¿Ella misma?” Hombre, mientras no se demuestre que ha tenido ayuda, otra cosa no podemos decir. “Vale. ¿Y para qué es el dinero? ¿No será una herencia y nos está tomando el pelo?” Dicen, otros, no yo, que si es para algo de afincar población joven, o que quizás reconvierta su casa en posada o que siempre gustó de hacer dulce de membrillo y se lanza a la aventura empresarial. “¡Leñe! ¿Es que hace muchos tarros?” A saber, pero por los menos regala dos a cada vecino. “¿Cuántos vecinos tiene?” Que yo sepa en su calle vive ella y vale. “¡Menudo misterio!” Un rosario entero nos parece a todos. “Oye, una cosa, ¿no te lo estarás inventando?”. Va a ser que sí, majo. “Anda, que tienes un morro que te lo pisas”. Ya, pero tenía que mandar un artículo al periódico. O poner algo en el blog.
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Julio César Izquierdo
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