Gobiernos Rurales en Castilla y León
09.05.07 @ 20:14:14. Archivado en Sobre el autor
María Cristina me quiere gobernar y yo le sigo la corriente, porque no quiero que diga la gente: María Cristina me quiere gobernar. Es lo que dice la canción, pero a los gobernantes los elegimos nosotros.
Y ahí andamos, pendientes ya, pero que muy pendientes, de los hombres y mujeres que quieren gobernar nuestros ayuntamientos rurales. Tendremos, por tanto, que leer con detalle los programas electorales y sopesar los nombres que aparecen en las listas, pues ya se sabe que en los pueblos, aparte de las promesas sobre el papel, pesan las personas. Que es verdad, al menos en gran parte, que en los pueblos se vota a la gente más que a las siglas, si bien de todo hay en la viña del Señor y es suficiente con fijarse que las votos locales no suelen coincidir con los autonómicos.
El caso es que tenemos que elegir a quién queremos que se siente en el sillón municipal y decida, en cierto modo, nuestro destino los próximos cuatro años. Aquí, ya se sabe, en el mundo rural, no valen los milagros y sí los compromisos. Que todos sabemos que en los pueblos y villas somos cada día menos, algo así como una especie a proteger y espero que los líderes regionales de toda corte e ideología pongan sobre la mesa, a las claras, qué es lo que piensan hacer para que los denostados núcleos no capitalinos sigan existiendo. Que ya estamos cansados de renacer en primavera, verano y fiestas y pasar luego al olvido. Y se nota el hastío de los moradores, que reclaman ya, con vehemencia, más soluciones y más contundencia en las medidas a tomar. Es decir, los que viven en el Cerrato, en Tierra de Campos o en la Ojeda, quieren saber qué va a ser de nosotros.
Ahora, verdad tajante, vendrán todos a vernos y visitarnos. Y sabremos, a primera vista, sin que habrán la boca, cuántos de ellos han pisado el terruño en la última legislatura y cuántos necesitan del GPS para llegar hasta el punto señalado para abordarnos en mitin de campaña. Nos dirán que ellos hicieron y los otros que si se les da la oportunidad, cambiarán las cosas. No sabemos si a mejor o a peor.
Esperemos, sinceramente, que los candidatos y su posibles concejales, lo sean, al menos, con ganas, que ya sabemos que muchas veces las listas se hacen, otras veces se imponen porque nadie quiera tirar del carro y otras, tristemente, se rellenan. Pensemos que los “que van” – expresión coloquial- van con ganas y tienen relación y vinculación con el lugar por el que concurren. Y siendo como es, algo mayoritario, nada que objetar, pero en algunos pueblitos a veces hemos visto que los partidos presentaban a señores y señoras por cumplir con aquello del 100% del territorio o casi. Ya saben, a sumar sin saber de dónde eran y que hacían allí.
Porque nuestros pueblos han mejorado en lo visual (me refiero a los medianos que a los pequeños no les salva ya ni Rita la Churrera), en sus infraestructuras y demás cuestiones de orden cotidiano. No obstante, la sangría sigue y el personal se marcha por falta de oportunidades o recursos. Los habitantes y convecinos de las villas corren a la ciudad o vienen en fin de semana. ¿Qué tenemos que hacer para evitarlo? ¿Qué nos ofrecerán los postulantes? Que la fuerza les acompañe.
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(Aunque, bien pensado, pa lo que sirven...)
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Julio César Izquierdo
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