
Si al menos se tratara de una peli de Tarantino, me haría gracia esta concatenación orgiástica de bilis y sangre que sale de la boca de los más furibundos mourinhistas. Pero no, es algo real: tras Mourinho, queda el mourinhismo. Y es mucho peor la ideología que su profeta. Va a ser el gran cáncer del Real Madrid en años. Y, mientras, Florentino diciendo que “el madridismo está más unido que nunca”…

Pese a que Florentino Pérez, en un intento por justificarse en el día del adiós de Mourinho, haya dicho que hoy el madridismo está “más unido que nunca”, bien sabe que eso es falso. La sombra del portugués será muy alargada: su política de tierra quemada ha hecho que una horda de fanáticos tenga ya tomada la matrícula a leyendas vivas de la institución, como Iker Casillas o Sergio Ramos. Algo muy triste, pero es así. El próximo año comprobaremos esta división: en el Bernabéu, a la mínima, empezará el run-run contra estos jugadores cada vez que puedan tener algún fallo. La herencia del nuevo entrenador será muy pesada.

En plena noche triste, en la que el eco de la berrea enfervorizada llega a mi casa desde Neptuno, solo tengo un consuelo. Un pensamiento ha surgido espontáneo en mi mente. Tal vez sea una iluminación. O tal vez sea que estoy tarado. Pero, por si acaso es digno de un caso clínico a inspeccionar por un especialista, confieso públicamente el contenido de mi visión.

Poco hay que comentar de la final de la Copa de Europa (yo nunca hablo de moderneces como Euroliga o Champions) de baloncesto que el Real Madrid acaba de perder frente al Olympiacos. Llevábamos 18 años sin ganar el torneo más importante, y así seguiremos un año más. Algo muy duro de hacerse a la idea en este momento. Lo digo muy en serio: ha sido la derrota que más he sentido como aficionado al deporte en toda mi vida. Y esto que añado tampoco es un tópico: estoy hundido, pero más orgulloso que nunca de ser madridista. Y madridista del baloncesto, una sección que tengo clarísimo que hoy representa la esencia del madridismo, lo más puro y positivo que hay en él.

Si eres madridista, amante del baloncesto y estás tan nervioso como yo a dos horas de que empiece la final de la Copa de Europa contra el Olympiacos, me permito darte unos consejos. El principal, hacer lo que sea con tal de que el tiempo pase rápido. Y, siempre que se pueda, no ver nada relacionado con el partido. Hombre, caben excepciones, como tragarte entero un vídeo musical con las ocho Copas de Europa ganadas hasta la fecha. Te emocionarás ante un Real Madrid en blanco y negro que jugaba en un frontón y en el que la afición se estremecía con locura. Se te pondrán los pelos de gallina. Y basta. Déjate de vídeos.

Por tantísimas tardes de decepciones, en las que siempre estuvimos a vuestro lado los de siempre. Que nos somos muchos, no nos engañemos. En un club colosal como es el Real Madrid, los de las canastas somos, más que el hermano pequeño, el hermano pobre. Sobre todo en atención, en afecto. Los de arriba, los directivos, repiten demasiado frecuentemente que somos una sección “deficitaria”. Y hoy, en que solo cuenta la pasta… el peligro es constante.

La agónica victoria contra el Barça, que nos mete en una final de la Euroliga por primera vez desde hace 18 años (cuando la ganamos contra el Olympiacos, nuestro rival el domingo), es, directamente, vida para este histórico club. Los madridistas podemos sufrir con las derrotas del fútbol. Pero creo que todos sabemos que ninguna, ni la más dolorosa, cuestiona que la institución desaparezca o no. Sin embargo, los amantes del Madrid de las canastas siempre tenemos el miedo metido en el cuerpo. Desde dentro, algunos dicen que somos un gigante venido a menos, que somos deficitarios, que esto no se puede sostener mucho tiempo sin títulos relevantes… Aquí es donde entra la Novena, mucho más que un sueño.
¡Bienvenidos al test del mourinhismo! ¿Hasta qué punto estás con el profeta del madridismo? ¿A muerte? ¿O eres un pseudomadridista…? ¡Participa y demuéstralo!

No hay mejor día que hoy para escribir este artículo. La de ayer fue una noche muy triste para todo el madridismo, pero ejemplificó como ninguna otra en estos tres años lo que ha pasado en el Real Madrid desde que lo entrena José Mourinho. Una imagen denotó a la perfección qué es el madridismo: el autobús de los jugadores colapsado durante 17 minutos, ante la puerta del estadio, por el fervor de una multitud que una hora después se iba a dejar el alma por ver cumplido un sueño preñado de locura. Lo que los demás veían como imposible, estuvo muy cerca de verse cumplido. No pudo ser, pero todos los madridistas sabemos que ese sueño era real, posible. Y ese simple hecho vale más que cualquier título. Frente a los que creen que los madridistas no somos sino unos aficionados naif, que solo estamos con el equipo cuando levanta copas, me quedo con los numerosos episodios que a lo largo de nuestra historia nos han mostrado como abnegados seguidores de causas imposibles. Podemos perder, pero sabemos que nos levantaremos. Porque somos diferentes, porque siempre creemos.

Lo que ayer anunciaba como una posibilidad, se ha cumplido con toda su crudeza: hoy la birra de cerveza nos la han metido con embudo los alemanes a los madridistas. Un chorreo en toda regla. Sí… pero yo creo. Creo en la remontada. Creo en la Décima.

Soy tan inconsciente que es muy posible que mañana mismo me tenga que comer mis palabras porque otros alemanes nos la metan con embudo... ¡pero qué bien sienta esta noche una buena birra germana! De hecho, bella señora procedente de la excelsa Baviera, le ruego que me avitualle lo que queda de noche con los jugosos zumos de cebada tan propios de estas tierras. ¿Que me invita? ¡Qué amable es usted! Para la próxima, tal vez mañana, seré yo el que riegue esta señorial taberna con los vinillos del terruño.

Hasta ahora, Mourinho ha ganado todas las batallas que ha generado en la trastienda del Santiago Bernabéu. Abducido Florentino Pérez, pudo con todos los que consideró que no bailaban al son que marcaba con marcial paso: Valdano fue el emblema de esa sonata bélica. El máximo colaborador de Florentino, la persona con la que este se comprometió a volver a la presidencia del Real Madrid, cayó en desgracia a sus ojos desde el primer instante (ya había recelos previos). Y el patrón del barco le dejó caer por la borda. Sin miramientos.
Miércoles, 19 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julio César Izquierdo
Guillermo Roz
Karina Longo
Juan Carrasco de las Heras
Felipe Cantos
Peio Sánchez Rodríguez
Paulino Toribio