
- Entonces, ¿te comprometes a dejar de sangrar a tu pueblo y liberar una economía por la que todos los ciudadanos son esclavos que abastecen el monopolio estatal a nombre, cómo no, de tus propias empresas privadas?

Cristiano Ronaldo nos mostró ayer el camino en Vallecas. En tiempos de crisis, ante los avariciosos politicastros y empresarios corruptos que no paran de darnos “por detrás”, hagamos lo mismo. Puesto que su jeta es tan dura que ni se enteran si les miras a la cara y les exiges que, antes de ir a la cárcel, devuelvan lo robado… la solución es un buen taconazo.

Pasado el turno del carajillo, la cocaína se enseñorea de la sala. Los tunantes están de celebración: han jodido a miles de currantes y su chequera sige acogiendo cheques contantes y sonantes. “¡Aún falta el postre!”, grita exaltado un gordo anónimo con cara de chulo que se enciende un habanazo con un billete de cincuenta euros. A su lado, el alto directivo de un banco que se ha prejubilado por 6,5 millones de euros se enciende el puraco correspondiente con la portada de ‘Público’ que protagonizó la semana pasada. Mientras murmura para sus adentros un “estos ya no me joderán más”, secunda en público el alarido: “¡Han llegado las putas! ¡Y encima son famosas!”.

No sé si el Barça ganará o no la Copa del Rey de fútbol. No sé si lo hará o no en Madrid. Eso es el futuro, la duda. Lo que sí sé, porque lo he disfrutado esta tarde con los ojos abiertos y el corazón estallante, es el hecho de que el Real Madrid ha sido campeón de la Copa de baloncesto… contra el Barça… y en Barcelona. Lo que sí sé, porque soy feliz y estoy emocionado, es que al fin he visto ganar una Copa a mi Madrid.

Esta noche carenavalera iba a disfrazarme de Manolete, pero para celebrar la que parece segura clasificación del Real Madrid para la final de mañana de la Copa del Rey de baloncesto… he decidido cambiar. Todo con tal de animar al equipo. ¡Barça, tiembla!

Creo en la libertad de expresión. Por lo que creo en la libertad de crear, de hacer arte. Por ello, me parece inadmisible que la Fundación Francisco Franco pretenda denunciar a Eugenio Merino, el autor de la obra ‘Always Franco’, en la que una escultura del dictador aparece dentro de una nevera con un logo similar al de la Coca-Cola. Gustará o no, pero no es un insulto. Evidentemente, no merece los calificativos de “zafiedad”, “escarnio contra la dignidad de las personas” o “provocación escatológica y grosera”. Y ni mucho menos “genera odio y enfrentamiento” entre los españoles, como mantienen desde la Fundación.

España es así. Podemos tirarnos años debatiendo si hay que exigir a los etarras que pidan perdón por sus crímenes como condición para acometerle fin del terrorismo y, cuando hay una noticia en este sentido, pasa completamente inadvertida.

No sé si es o no un defecto. Tiendo a creerme lo que me dicen. Sobre todo si se hace abriendo las entrañas y mostrando lo que aparece como una limpia y transparente sinceridad. Creo en Alberto Contador. Sobre todo por cómo defiende que es inocente. No veo en su rostro lo que sería una hipocresía indecente ante todo un país.

Llevo a gala el que, en los cinco años que llevo escribiendo artículos de opinión en la Red, me hayan enmarcado en un amplio marco que va desde ser “facha” a ser “rojo”. Y todo por decir lo que pienso ante cada tema concreto… Pero no, no me escondo. Enumero aquí algunos de los principios que conforman mi ideología:

Estoy siguiendo con mucho interés el 38º Congreso del PSOE, en Sevilla. Ayer escuché el discurso de Zapatero y hoy estoy haciendo lo mismo con los de Rubalcaba y Chacón. Escribo esto minutos antes de que uno de estos últimos sea elegido como nuevo líder socialista para la nueva etapa que se abre: la del postzapaterismo… bajo una mayoría absoluta del PP. Unas circunstancias parecidas a las que auparon a Zapatero en el año 2000. Pase lo que pase, lo tengo claro: España necesita al PSOE.
Jueves, 31 de mayo
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín