
Como estoy en pleno proceso de “desintoxicación”, no voy a entrar a calificar los comentarios que leo relativos a una noticia que hoy recoge Religión en Libertad, acerca de la última confesión del primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez, en 2005, con el entonces arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares. No voy a calificarlos, pero no renuncio a copiar aquí algunos de esos comentarios, con su autor correspondiente:
Manuel Morillo (blogger del portal): “(...) Si Suárez interesa es como hombre público. Y su herencia como tal es: - La ley de amnistía para los terroristas (77) con delito de sangre que supuso el revitalizacimiento (sic) del terrorismo (cientos de muertos, miles de heridos y centenares de miles de exiliados, además de la mitad de la sociedad amedrentada). - Su legado es la constitución divorcista, con miles de familias desechas y centenares de miles de niños víctimas. - Su legado es la constitución abortista, con más de un millón y medio de niños asesinados por el quirúrgico y varios millones de más por el químico. - Su legado es una constitución que consagra las autonomías con el derroche de miles de millones y la discriminación de millones de ciudadanos según su lugar de nacimiento. - Su legado fue el caos económico con el paro y la inflacción (sic) y sus correspondientes víctimas, etc... - Su legado es millones de drogadictos. - Su legado es la legalización de la pornografía. - Su legado es un sistema que ha traído la irreligiosidad, etc... Este es el Suárez de verdad que afectó a nuestras vidas y por el que deberá rendir cuentas (...)".
Censor: “Fue un hombre extremadamente ambicioso, encumbrado por la suerte y por la estulticia de sus enemigos a un cargo de responsabilidad que le venía enorme. Con su ley del divorcio inauguró la tendencia legislativa que acabaría instaurando los principios de la revolución sexual marxista en la sociedad española, cuyos frutos están hoy a la vista de todos: aborto libre, equiparación de los partnership para el sexo homosexual al matrimonio y la familia naturales, barra libre de fecundación in vitro (con el consiguiente excedente de embriones que luego se desechan o se manipulan para irles descubriendo propiedades cosméticas y demás), degradación moral de los educadores y corrupción pública de los menores, a los que se instruye en toda clase de filias y parafilias sexuales, en el colegio y en casa a través de una televisión hipersexualizada e inundada de pornografía, etc. Tanta paz lleve como deja (y deja muy poca)”.
José María: “Totalmente de acuerdo, desde el principio al final, con el comentario de Manuel Morillo. Ojalá que Dios lo perdone y Suárez encuentre, cuando muera, su salvación eterna. Pero en España deja una herencia sencillamente desastrosa (el caballo de Atila hubiera hecho infinitamente menos daño). La prueba es que, aparte de los ignorantes y cándidos de turno, todos los denominados progresistas, comunistas y separatistas (PNV, CIU, etc) alaban y defienden su obra. Por cierto, ¿es verdad que manifestó una vez que daría diez años de su vida por un año de poder?”.
Emiliano: “Me parecen estupendos los comentarios, gente que habla claro y nos ilumina a los que no vivimos aquella época, y no se anda con falsos halagos y cegueras democrátricas fruto de un extraño fanatismo”.
Maite C: “(...) Añadir a lo que ya ha dicho Manolo sobre los legados de índole moral y demás, que legalizó al P.C. (sic) un Viernes Santo cuyo resultado fue la dimisión de varios altos mandos del Ejército, entre ellos el Almirante Pita da Veiga, y que nos dejó a Carrillo y a su partido campando por sus anchas. O sea, que Dios le perdone pero el daño ya está hecho”.
Terión: “(...) ¿Por qué no hablan ustedes de la nefasta labor política realizada por este perjuro? Si Suárez se ha arrepentido de todo el mal que causó, me alegro por él, pero no podemos permitir que el mal se olvide sin más. Pasa lo mismo que con Manuel Azaña. Si, como aseguran, murió católico, me alegro profundamente, pero a la hora de evaluar al personaje no podemos pasar por alto todas las barrabasadas que perpetró y que consintió”.
Creo que estoy curado. Leo esto y no comento nada... Eso sí, reivindico que somos muchos los católicos que no pensamos así de Adolfo Suárez. Es más, estoy seguro de que somos la gran mayoría los que le estamos infinitamente agradecidos por su trabajo en beneficio del bien común.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez