
Se hace difícil establecer un juicio equilibrado para valorar el papel del Gobierno en un proceso que nos ha de llevar a la desaparición de la mayor lacra de la historia reciente de España, el terrorismo de ETA. Estamos ante una situación compleja. Utilicemos los claroscuros y el pincel fino. Pongámonos en el ayer (hace cinco años, ante la anterior tregua etarra) y en el hoy (ante una oportunidad histórica).

Hace una hora y media, al fin y tras seis años de fiascos, el Real Madrid se ha clasificado para unos Cuartos de Final de la Copa de Europa. Estoy muy feliz. Pero en un día como hoy, escribiendo de fútbol, sólo se me ocurre hacerlo de una cosa. Más bien, de una persona. ¡Fuerza, Abidal!
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El cuerpo de Don Pedro espera para ser amortajado. Ante la puerta de su habitación, en el pasillo, su único hijo, el señorito Miguel, fuma un fino habano de licor de melocotón. Nunca ha querido a su padre, pero sí, y mucho, respetado (o temido). De origen humilde, éste había aprovechado su oportunidad y acabó como el gran terrateniente de la comarca. Huraño y receloso, fue el férreo patriarca del caserón que, a modo de pequeña comunidad, englobaba a un regimiento de sirvientes, temerosos de Dios y del carácter del “amo”. Doña Ana, la señora, había muerto hacía muchos años.
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Es horrible. Todos los once de marzo son especiales. Desde hace siete años, millones de españoles recordamos la tristeza y el dolor que ese maldito día nos ocasionó la sinrazón fundamentalista. Pero hoy el recuerdo ha sido aún más duro.

Hago una excepción y desplazo hoy a San Unamuno de mi oración-reflexión. Ando leyendo estos días el ‘Tratado sobre la tolerancia’, que Voltaire escribió en 1767. Tomo algunas de sus letras, que me sirven para rezar a San Voltaire, cuya áspera y fresca voz surge en estos tiempos con una vigencia absoluta:

Hoy se han cumplido 80 años de existencia del Real Madrid de baloncesto. De nuestro Real Madrid, al que cada vez, por desgracia, veo más herido de muerte. Ettore Messina, en una entrevista para un diario italiano, ha desglosado con mayor profundidad las causas que hacen que el club haya perdido sus señas de identidad. Y, entre ellas, destaca: “El enemigo no son los periódicos de Barcelona, sino los falsos amigos periodistas de Madrid. El Real Madrid está rodeado de una prensa sin dignidad. Busca enturbiar”.

Antes de nada, puntualizo: soy un madridista enfermo y exaltado. Me gusta el carácter de los jugadores. Me gusta el espíritu del Madrid de Mourinho. A ratos, hasta me gusta cómo juegan. Creo que vamos a ganar algún título esta temporada. Lo cual tendría mucho mérito: porque estamos ante el mejor Barça de la historia. Dicho esto: creo que Mourinho avergüenza al madridismo. Traiciona nuestra historia, corrompe nuestros valores. El Real Madrid “caballero del honor” ha muerto. Y no tiene pinta de resucitar...
Jueves, 16 de febrero
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio