
Quiero conocer a Dios. No hablo de creer o sentir, por ahora no. Hablo de conocer, en el sentido de llegar a Él desde la ciencia; entendida ésta no desde una acepción técnica o mecánica, sino como un camino en movimiento, más propio del humanismo, y caracterizado por ser largo y difícil. Me explico: no busco construir aquí un discurso petulante; de verdad, busco desnudar mis ansias espirituales, últimamente encalladas en la angustia y el escepticismo. Por eso, aspirando a continuar una búsqueda trascendente que siempre he sabido que era para toda la vida, quiero dejar por escrito –más para mí que para nadie, pues escribiendo soy en verdad más yo– que ésta está dando el paso de saberse cada vez más libre y auténtica. Al menos lo es la búsqueda, más allá de las conclusiones (y consecuencias) que de ella se deriven.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez