
Medianoche de agosto. Un cielo resplandeciente llora las lágrimas de San Lorenzo. No son tristes, sino gozosas. La luna, reina de la oscuridad, sonríe burlona y descarada. Los cuerpos celestes son el marco que ilumina la obra de arte que se desarrolla, plenamente viva y fugaz, en la inmensidad del mar. En apenas dos metros cuadrados, tres sirenas danzan el baile de la sensualidad. Greta Garbo, Marlene Dietrich y Édit Piaf ríen sin parar. Saberse flotando, con el frescor cálido que fluye sobre sus cuerpos desnudos (las sirenas, y más si son musas, no pueden ir en vaqueros o con minifalda), les produce un placer inconmensurable. Tienen muy claro que en ese instante son las reinas del mundo.

Dientes que acarician los propios labios, picardía en la mirada, complicidad en el desdén con el que ondulan las melenas, chistes malos y subidos de tono, pellizcos rotundos, cachetadas robadas tras un fingido descuido, baile, baile y felicidad desinhibida. No hay director que ruede la escena, pero obvia decir que ésta es en blanco y negro.
De repente, una voz ronca y probablemente ebria, rompe la magia del silencio: “¡Joder, la Garbo, la Dietrich y la Piaf en pelotas!”. Dándose las musas la vuelta, observan con fastidio que un japonés subido a un delfín no quita ojo a sus curvas de la perdición. Justo en el momento en que éste saca su sempiterna cámara de fotos para retratar a las tres gracias, Marlene Dietrich le propina una soberana colleja que, sin remisión, acaba derribándolo de su trono acuático.

El estruendo de las carcajadas de las tres se extiende mientras el japonés, definitivamente borracho, abandona el escenario de su derrota. Una vez que éste se ha esfumado de un modo definitivo, las tres brindan por su victoria con una copa de vino tinto y un habano refinado. Cerrados los ojos, la autora del castañazo masajea a sus compañeras con el susurro de su ‘Lili Marleen’.
Es entonces cuando cesan las risas y la felicidad se amansa hasta hacerse apacible y profunda.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
Los comentarios para este post están cerrados.
Recuerdo muy bien ese anuncio, ese estudio de radio, ese informativo... Oh Javier Casal...
Juanan y Rojazo, lo confieso, como ya hice en su día en un anuncio radiofónico en mis años de facultad de periodismo: la causa es el agua de Landete, el agua de la buena gente.
Landete (Cuenca), mi pueblo, capital de España.
Ninguna tiene nada que hacer contra Ava Gadner,la mujer icónica por excelencia.
Juanan,seguro que fuma los puros sin abrir la ventana y así le pasa con el humo.Airea esa habitación Malavia,airea.xD
Por curiosidad, y sin faltarte el respeto, ¿tu qué clase de hierba literaria te fumas para imaginar cosas de ese tipo?
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez