
A sus 18 años, David siempre fue el ojito derecho de sus adustos padres. En la Cracovia de 1938 era reconocido por ser un chico jovial, afable y extrovertido. Muchas chicas anhelaban “cazarle”. Lo que no le impedía cumplir con rigor los preceptos de su fe hebrea. Como todo judío orgulloso de serlo, soñaba con orar algún día ante el Muro de las Lamentaciones.

Pese a que ya había estado anteriormente, no fue hasta mi última visita cuando me di cuenta del detalle. Me refiero a la Basílica de la Virgen de los Desamparados, en Valencia. Y me refiero al busto de Alejandro VI que hay justo delante de la imagen de María.

Hacía tiempo que no me emocionaba escuchando la radio. Hace una hora he sentido algo muy especial. El “hola, hola” de Pepe Domingo Castaño ha estado precedido por unas intensísimas palabras, en lo que ha sido el comienzo de la nueva aventura de lo que siempre fue ‘El Carrusel’ (hoy ‘Tiempo de Juego’), en la Ser... Hoy en la Cope. Estos “individuos” (Paquito González, Tomás Guasch, Hevia...) me hacen feliz.

El día que que una mujer admirable habría cumplido 100 años, quiero recordarla con un texto que escribí en este mismo espacio, con ocasión del décimo aniversario de su muerte, el 5 de septiembre de 2007:

Medianoche de agosto. Un cielo resplandeciente llora las lágrimas de San Lorenzo. No son tristes, sino gozosas. La luna, reina de la oscuridad, sonríe burlona y descarada. Los cuerpos celestes son el marco que ilumina la obra de arte que se desarrolla, plenamente viva y fugaz, en la inmensidad del mar. En apenas dos metros cuadrados, tres sirenas danzan el baile de la sensualidad. Greta Garbo, Marlene Dietrich y Édit Piaf ríen sin parar. Saberse flotando, con el frescor cálido que fluye sobre sus cuerpos desnudos (las sirenas, y más si son musas, no pueden ir en vaqueros o con minifalda), les produce un placer inconmensurable. Tienen muy claro que en ese instante son las reinas del mundo.

Después de que Quinto Sertorio (reciente comentarista de este blog que, escondiendo su nombre, utiliza el del político y militar romano del siglo I a. C.), en el debate que ha seguido a dos artículos sobre si existe o no confrontación entre democracia y Verdad, y aun sin enunciarlo explícitamente, me haya tachado reiterativamente de hereje (y, casi, de masón), no me queda otra que situar un espejo ante su dedo acusador. El reflejo de este espejo será aquí una radiografía de lo que considero arquetipo del católico totalitario:

En un artículo anterior, ‘¿Democracia frente a la Verdad?’, mantengo con el comentarista Quinto Sertorio una disputa argumentativa con la que, lo reconozco, estoy disfrutando. Sin embargo, puesto que me gustaría que ésta no quedara en el lógico estancamiento de las opiniones, por reiteración y repetición, le propongo al compañero que responda a una pregunta: ¿es el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, un hereje?

En medianoches pasadas, aquí, en mi retiro costero, he presenciado alucinantes apariciones: desde una procesión de cientos, miles y millones de presos políticos de todos los tiempos y lugares, hasta el saludo de un Mario Benedetti que, vivo y feliz, sonreía tal y como aparece en las contraportadas de sus libros: entrañablemente. Todo eso ocurrió en noches de mar, mientras yo permanecía anclado en la arena de la playa.

Siguiendo con el proceso de pérdida a chorros de la esencia madridista, hoy ha dicho adiós el gran genio de la canasta de la última década en la liga ACB. A Louis Bullock, el extranjero que mas veces ha vestido la camiseta del Real Madrid de baloncesto, tras seis temporadas derrochando magia y compromiso, se le ha “invitado” a irse por parte del club. Por ahora, sin ningún reconocimiento público a la altura de las circunstancias. Estos son los nuevos tiempos, camaradas; el Real Madrid del siglo XXI ha llegado…

Lo pienso y me parece mentira. Ya hace un año… Toda la vida soñé con pisar Tierra Santa. Mi mente elucubraba los colores e imágenes que la harían realidad en este aún inicio del siglo XX. Soñaba con cumplir un anhelo más que profundo, que especialmente se concretaba en una palabra casi mítica: Jerusalén.

En una discusión recurrente con varios de mis amigos, éstos me achacan que considere la democracia como un valor y un principio básico e irrenunciable. Católicos ellos, entienden que la democracia no vale nada cuando las leyes emanadas de ésta son contrarias a la Verdad, con mayúsculas. Basta decir que yo comparto con ellos mi percepción de la Verdad. Para mí, ésta es Jesús de Nazaret.

Quiero que quede constancia. Mario Benedetti, frente a lo publicado por distintos medios, no murió el año pasado. El genial escritor uruguayo sigue vivo. Vivito, coleando y, como siempre, sonriendo.
Cercana la medianoche, no tengo necesidad de soñar: estoy, realmente, al borde del mar. A lo largo del año madrileño, anhelo los días que paso en un pueblo de la costa valenciana. Aquí soy feliz. Y aquí estoy, rumiando el trantrán de las olas, en el silencio de una noche fresca, casi sin estrellas. Recostado en la arena, en una soledad que parece inmensa: ante mí, el agua poderosa, por inabarcable. Sobre mí, el cielo que nos manda la lluvia y el sol. En este caso, gobiernan los rayos de una luna que se declara imperial.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez