
Estoy roto. Física y emocionalmente. Pero, una vez gozada al máximo la gesta, necesitaba soltar el lastre de la tensión contenida y desplegarlo en una página que comienza en blanco. Son tantas cosas... ¿Por dónde empiezo? Tal vez porque tengo ganas de llorar. Porque soy muy feliz. Porque... porque... porque esto es muy grande... y no puede ser... Pero lo es: España es campeona del mundo de fútbol. Repito y me doy la cachetada en la cara: España-es-campeona-del-mundo.

Es verdad: el Empire State se ha iluminado en rojigualda, los Campos Elíseos han visto hacer el paseíllo a una legión de toreros, Roma fue más eterna si cabe cuando su cielo fue poblado de lágrimas españolas, nuestros hermanos americanos han palpitado con la ‘Madre Patria’. Aquí, a nuestro lado, con nosotros, porque son nosotros, rumanos, marroquíes, indios... todos danzaban al grito de ‘Yo soy español, español, español’. Es verdad: Zaragoza, Sevilla, Barcelona, Bilbao, Castro Urdiales, Peñaranda de Duero, Valsendero, Landete... Todos fueron un desierto en los 120 minutos de pasión y asfixia. Todos fueron un vergel de pasiones, conmoción y desbordamiento cuando el calvo inglés (juez sin martillo, traidor a su profesión, ciego e interesado consentidor de la carnicería naranja) pitó la conclusión del martirio y el inicio del paraíso. Primera parada: el desfase, las lágrimas, el desconcierto, el orgullo, el vacío de quien culmina por primera vez lo que toda una vida fue culto de anhelos y sueños irreales por imposibles.

Habíamos ganado. Unas manos sin guantes (la gran parada fue con el pie que Iker debe colgar en un museo, junto a los tentáculos disecados del pulpo Paul) levantaron la Jules Rimet, la copa dorada que de niño era besada por teutones, brasileiros, bailadores de tangos y atusados comedores de pasta. A las once de la noche del 11 de julio de 2010 (apunten, apunten la fecha), un primer plano enfocaba las mangas rojas que sostenían el copón de todos los copones. Era y es verdad: España es campeona del mundo. Nosotros, los españolitos, somos los campeones del mundo.
Madrid, ayer, se corrió la fiesta de su vida. Una ciudad colapsada por gentes de todos los lados, desde Fuentealbilla hasta Ceuta, se dejó ir por la locura. Plaza de España, Gran Vía, Cibeles, Neptuno, todo era ausencia de asfalto. Todo era sudor, fervor y clamor. Esperaba el éxtasis en la ribera del Manzanares. Los hubo que esperamos más de cuatro horas, precedidas por otras tantas de cervezas y tintos. Cuatro horas de polvo, sucumbir al sol que abrasaba y alucinar de felicidad. Todo era posible en la bajada de Príncipe Pío: desde maldecir a los bárbaros holandeses hasta mirar al cielo mientras la Patrulla Águila dejaba en él un rastro de nubes patrióticas. Desde abuchear a la infiltrada golfa mediática que nos quisieron colar en la fiesta los del ‘cuore’ hasta ver a Amaya Montero imbuida en plena euforia españolísima.

Fue grandioso ver a cientos de metros, pero verla, la copa de nuestros sueños, el copón de todos los copones. Fue inmenso reírnos con Don Pepe y sus reinadas. Fue colosal desgarrar el ‘We are the champions’. Pero lo más grande no lo vi en directo. Lo he visto en un video y en una foto. El video muestra a mi portero protagonizando con su musa la escena de ‘Love Actually’ en la que un Hugh Grant, primer ministro británico, besa a la amada. Cae el telón y el pueblo, reunido en un teatro de barrio, aplaude a rabiar. La foto muestra al mejor entrenador en la historia de España (con permiso de Luis), Don Vicente del Bosque, abrazar a Álvaro. Es su hijo, tiene síndrome de Down y es un forofo de Iker y Xavi. Feliz, rodeado de sus ídolos, levanta la copa al cielo.
Esas dos imágenes, esa copa que es el copón de todos los copones, son signos de amor. De amor y felicidad. En un tiempo tan difícil como el que tantos y tantos sufren, ¿a quién le puede venir mal una dosis de alegría sana inyectada directamente en las venas? Lo siento, pero me quedan días en que sólo podré escribir de un sueño hecho realidad.
Tengo que escribirlo muchas veces. Tengo que revivirlo constantemente. No sea que me vaya a despertar y la Copa del Mundo la haya ganado Maradona...
¡Gracias, muchísimas gracias! ¡Viva España!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA







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que chicos mas guapos.ahhhhh.
Esto es demasiado grande. Un grandísimo equipo y el mejor entrenador de la historia de España en todos los sentidos, Don Vicente del Bosque. Se merecen una avenida y un monumento.
Qué grandes
SARA CARBONERO, SE TIRA A MI PORTERO
ANDRÉS INIESTA, LOLOLOLOLOLOOOOO
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez