
No tuvo nada que ver con una convocatoria institucionalizada al albur de una universidad o un master. Allí no había créditos, tomadores de apuntes o ponentes en tarima. Fue el pasado sábado por la tarde, en una tercera o cuarta planta de un edificio cualquiera de la madrileña Avenida de América. Llegué allí por casualidad, con el único fin de encontrarme con unos compañeros de la facultad. ¿Qué me encontré?
Un auténtico contubernio periodístico. Sin petición de acreditaciones, sin más barrera que la falta de espacio, 70 u 80 jóvenes periodistas dedicaban una tarde de sábado a discernir el futuro de la profesión. A la elucubración sobre el impacto de lo digital o lo local en la audiencia, contribuía un foro abierto formado por un número indeterminado de twitteadores que se sumaban a las discusiones a tiempo real. Y es que el acontecimiento se retransmitía en directo por Internet, con lo que fuimos muchos más de lo que se vio. La distribución alrededor de una silla de billar, con café, cervezas y refrescos para todos y con los invitados principales sentados en una especie de sillón, ofrecía aire de improvisación.
No era chapuza. Era frescura. Lo que había en esa sala, retransmitido, como digo, al resto de la comunidad por la Red, era pasión, fuerza y futuro. Yo, que no soy muy amante de las nuevas tecnologías, sucumbí al fin al poder de lo nuevo: allí estaban los cimientos del periodismo que ya se está labrando. Dentro de unos años se verá como novedoso lo que en este foro ya se discute con amor absoluto por la profesión. Lo mejor es que todos los que allí estuvieron lo hicieron no por cumplir, sino por auténtico deseo de saber comunicarse mejor con el ciudadano que puebla el otro lado del mundo... y la esquina de mi calle.
Era la quinta edición del Foro ‘Café y Periodismo’, iniciado hace pocos meses. Por ahora no es conocido. Mucho mejor. La clave de todo buen contubernio es que se pongan los cimientos para un cambio que afectará a la sociedad sin que aparentemente nadie se entere. La del pasado sábado parecía una tarde normal... y todos comprobaremos dentro de un futuro no muy lejano que no lo era.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez