
Hago una excepción y me salto brevemente la convalecencia que me impide sentarme ante el ordenador más allá de un momento. Aún menos, será sólo un instante. Pero no podía quedar callado más tiempo. Un toro casi ha matado a “mi torero”. José Tomás... Será sólo un instante. Fugaz, con el corazón en un puño.
Ha sido en Aguascalientes, la casa mexicana del artista español por el que desde hace años corre sangre azteca. Recordó a otra cornada que casi le cuesta la vida. Un 18 de febrero de 1996, también en México, entonces el muslo derecho: sufrió dos paros cardiacos y recibió la extramaunción. Recibió la sangre generosa de los manitos. El sábado, en nuestra madrugada, ahora la pierna izquierda, ‘Navegante’, maldito ‘Navegante’, lanzó el hachazo homicida. El maestro recibió litros y litros de sangre en regalo generoso. Un reguero de vida, que se le iba a borbotones, marcó su paso de la arena a la enfermería.
Entre la niebla del insomnio, escuché el boletín informativo de la SER de las seis de la mañana: “Gravísima cogida de José Tomás en México”. No sabía si era pesadilla o puta realidad. Horas después, vi lo ocurrido. Aún sigo con el alma encogida. ¡Benditos médicos! Lo primero fue salvarle la vida, en dramática lucha contra los minutos. Ahora el reto es salvarle la pierna... Luego sería el volver a poder sentirse, el tornar a la normalidad. Y ya, cuando fuera, si Dios quiere, el retomar la muleta y hacernos felices. Seguro que por él no quedará. Pero por ahora hay que salvar esa pierna. José Tomás... ¡Fuerza, José Tomás!
Quiso el destino que tu poeta presenciara el drama. Sabina tocaba esa noche en la otra plaza de Aguascalientes. Estaba preparado: él gozaba tu triunfo en el albero, tú vibrabas con su voz rota sobre el escenario y luego la madrugada era vuestra. En la casa que posees en ese rinconcito mexicano, tu segunda patria, los mariachis estaban invitados a rezar a la vida. Todo se rompió. Sabina cantó sus canciones más tristes, tiritando, mientras tú te jugabas la vida en un quirófano. En la anochecida, los mariachis lloraron de impotencia. Allí y aquí eres un mito. ¡Malditos sean los que sólo consideran mitos a los muertos! ¡Yo quiero al mito vivo! ¡Quiero sentir que estás, que estás de verdad! Aunque jamás puedas volver a hacer un estatuario... José Tomás... ¡Fuerza, José Tomás!
PD. Nunca lo leerá. Pero desde aquí quiero lanzar un fuerte abrazo a Isabel, la madre del artista, a quien tuve la oportunidad de conocer en una aventura romana junto a treinta ángeles. Fue amabilísima conmigo. Me contó muchas cosas de José Tomás, y me presentó en Barajas a su marido, el padre del artista, del que éste heredó el nombre. Le escuché anoche por la radio, con el maestro Molés, dando gracias a España con la voz compungida... y me emocioné. Todo mi ánimo y mi cariño para los dos.
PD2. Acabo de enterarme de que el padre de un amigo ha muerto. Era un gran aficionado a los toros, trabajador en la plaza de Alcalá de Henares. Nicolás, amigo, muchísima fuerza a ti también. En esta mañana triste, pese a la distancia que me marcan estas piernas quebradas, un abrazo inmenso.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA


Jueves, 31 de mayo
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín