
Desde un punto de vista filosófico y teórico (prescindiendo del partidismo político), considero que existe una tercera vía respecto al modelo del Estado, que no es ni el Capitalismo Liberal ni el Socialismo. Estoy hablando de una democracia más justa y profunda, la Democracia Social. Si se hace un análisis en profundidad de los dos principales modelos de Estado imperantes, uno y otro, en la mayoría de países del mundo, considero que ninguno es totalmente justo.


Han sido muchos meses de sufrir la chulería culé: que si iban a quemar Madrid, que si el Bernabéu iba a catar el ‘Tot el camp’, que si se iban a bañar en masa en la Cibeles, que si... que si... ¡Que si nada! El 22 de mayo es la final de la Copa de Europa. Es en Madrid. Es en el Bernabéu. Sí, pero a esa fiesta no estáis invitados. Pueden venir ese día miles de barcelonistas a la capital... ¡pero al Prado, que es muy bonito! Era vuestro gran orgasmo, la culminación de un grandísimo ciclo. Pero ya nunca se dará. Podréis ganar más Copas de Europa. ¡Pero no en nuestra casa! ¡No si lo impedimos! ¡Porque volveremos! ¡Porque vamos a ganar esta Liga y os vamos a dejar limpios!

Los rayos del sol, paulatinamente, empiezan a caer de lo alto, rompiendo el luto del inmenso mar de estrellas que es el ocaso. El silencio, sepulcral, se mantiene cual omnipotente monarca del sonido. La Humanidad, sumida en el sueño glorificado y sacramental, no se percibe de su incipiente presencia. Tú, desde la ventana, eres el único ser que estás llamado a presenciar este magno espectáculo. La luz, poco a poco, va cubriendo las tinieblas de la oscuridad. Dulcemente, casi sin avisar, está llegando. Amanece.

¿Estás mirando ahora mismo a la luna? Sí, lo siento. Estamos lejos, pero la luna nos une. Ambos, en este preciso instante, tenemos fijada la mirada en el mismo punto. Sí, lo sé, estás mirando la luna, ahora, conmigo...

Hago una excepción y me salto brevemente la convalecencia que me impide sentarme ante el ordenador más allá de un momento. Aún menos, será sólo un instante. Pero no podía quedar callado más tiempo. Un toro casi ha matado a “mi torero”. José Tomás... Será sólo un instante. Fugaz, con el corazón en un puño.
Hace poco, mi gran amigo Ciriaco de Málaga me dedicó un artículo, ‘Malaviadas’, que le agradezco profundamente. En él, definía cachondamente las malaviadas como aquellos lances de mi vida impregnados de un particular toque surrealista, y que han sido ya unos cuantos. En su honor, cuento aquí la última malaviada, acaecida hace no muchas fechas:

En expresión sabiniana, mi "mala salud de hierro" me impide escribir en una temporada. Para no dejar morir de inanición a este blog que ya languidece de por sí, se me ha ocurrido recuperar algunos de los relatos o reflexiones que configuraron sus primeros tiempos de vida. Evidentemente, son escritos que han quedado ya sepultados en el baúl del olvido. Me apetece recuperarlos y que les dé la luz. Hablan por mí cuando no me puedo expresar. Éste es el primero de la serie. Valga la revundancia, 'La primera vez de Sofía', escrito el 25 de mayo de 2007:

Ayer, mientras me intentaba animar de cara al partido e imaginaba un 6-0 que era más sueño que creencia, encontré un texto que escribí hace menos de dos años, un 8 de mayo de 2008. Se titulaba '¡Abran paso al Real campeón!', y narraba mis sentimientos de cara al 4-1 que le habíamos endosado a los culés, con pasillo incluido, en la que era nuestra segunda Liga consecutiva... y que significaba un cambio de ciclo respecto al glorioso Barça de Rijkaard y Ronaldinho. Ese mismo 8 de mayo, visto con perspectiva, ya había cambiado otro ciclo. Anoche, tras la humillación de un 0-2 que les da otra Liga, parece confirmarse el cénit de la nueva era triunfal barcelonista. Sólo la lectura de lo que entonces escribí (sobre todo el último párrafo) me ayuda a tener esperanza y creer en la ley de la física: Madrid-Barça, cuestión de ciclos. Siempre. Aquí está lo escrito aquél día de euforias hoy apagadas:

De casualidad, porque desconocía el que hubiera sido interpelado, me he enterado de que mi amigo Ciriaco de Málaga no está muy contento con la que él llama mi “obsesiva cruzada” hacia el señor Fernández de la Cigoña, para muchos, gran referente mediático de la Iglesia en España. Critiqué un artículo de éste, ‘Los dinosaurios’, cuya finalidad no era otra que desglosar el nombre y la edad de personas que él considera cercanas a la muerte y que, a su juicio, son enemigas de la Iglesia desde dentro de la Iglesia. Se mostraba satisfecho del hecho (para él cierto) de que a su muerte se toparán con el “fracaso” de no haber visto cumplir sus anhelos.

No hace tanto de esto...

En un tiempo personal marcado por los quebrantamientos, los sinsabores y los torbellinos en pilares de mi vida como el camino de fe, las ideas políticas o el madridismo (valga la aparente, sin serlo, frivolité), es muy reconfortante recibir un soplo de aire fresco en la fuente de una pasión: la Tauromaquia. Cuando a uno le cuesta encontrar argumentos frente al hecho incuestionable de que es un arte bárbaro constituido, en parte, por el sufrimiento y muerte de un animal que desconoce frente a qué lucha, es gozoso escuchar el fluir de sentimientos que atañen a la parte racional del combate a modo de danza: el torero.

Doy por hecho que están en sus cabales. Pero lo que hoy les he leído a ambos me ha dejado estupefacto. Son dos referentes para muchos, cada uno en su campo. Sólo por ciertos aspectos, al declararme católico y no haber votado nunca en socialista (ya se aprecia la similitud...), alguno podrá pensar que soy de su “cuerda”. Si así lo entendiera una persona alguna vez, sentiría un bochorno absoluto. No sólo no me representan, sino que me repugnan la gran mayoría de sus manifestaciones.

"Dios ha muerto". Nietzsche sólo tuvo razón durante dos noches. Porque al tercer día...
.jpg)
Nació como un perro. Ha muerto como un perro. Nació en un establo, no en un palacio. Ha muerto asfixiado, ensangrentado, humillado, apaleado, ensalivado, desgarrado. Ha muerto en una cruz, junto a dos bandidos. Yo lo he visto. Ha sido en la Ciudad de la Paz. Ha sido en Jerusalén, la urbe destinada a ser Ciudad de Dios, el espacio en el que más se sufre por Dios a causa de otros creyentes en Dios. “Dios ha muerto”. Lo dijo Nietzsche, y tenía razón. Yo lo he visto.

Esta noche es la más oscura de todas. La más triste. Hace unos meses, cuando rezaba en el Huerto de los Olivos y miraba con el corazón en un puño a una silenciosa Jerusalén que latía en la oscuridad, pensaba en cómo sería esta noche de Jueves Santo, estuviera donde estuviera. Nunca la hubiera imaginado así, tan negra. Jamás estuve tan cerca del camino de fe al que lucho por agarrarme desde hace tantos años. En Tierra Santa lo sentí, lo degusté con todos los sentidos. Pero hoy estoy helado. No dejo de mirar a la Cruz. Me duele. Pero estoy más alejado que nunca.
Jueves, 16 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio