
No entiendo por qué tanto escándalo por la anunciada decisión de la Universidad de Sevilla de apostar por aumentar los derechos de los estudiantes, sean éstos o no tramposos. Está claro: si a un alumno le pillan en un examen con una chuleta, el profesor le tendrá que dejar concluir la prueba y no podrá destruir el “arma del crimen”. Luego, el alumno podrá reclamar y será una comisión mixta, compuesta por tres profesores y tres compañeros de estudios (todos con igualdad de voto), la que dictamine quién tiene razón. La lógica es aplastante, casi abrumadora. A ver, ¿dónde está el problema?
Jueves, 31 de mayo
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín