
Inicios del siglo XX. La tríada racionalista de la Revolución Francesa, culminación a su vez de la Ilustración –Libertad, Igualdad y Fraternidad–, se ha roto definitivamente. Cada pilar de la Santa Trinidad Laica es ya antitético del resto. La Libertad se ha corrompido, en manos de oligarquías burguesas que impulsan la élite como el único camino válido. La Igualdad, obviando en todo punto el libre impulso del Individuo, exalta la Totalidad del Estado. Son Fascismo y Comunismo, inquisiciones por las que el Estado sirve en monopolio a una clase social para que sea la dictadora de la nación: clases medias “patrióticas” para los Hitler, Mussolini y compañía; clases proletarias para los discípulos de Marx y Engels. La Anarquía, ídem de ídem: Libertad con los métodos totalitarios de la Igualdad en su sentido trasnochado. La Revolución merece todo. Habiendo muerto la patria, el Individuo como colectivo es Solidaridad y Fraternidad gracias a la dialéctica de las pistolas.
Jueves, 31 de mayo
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín