Hay días... y hay días. Y hoy tengo uno de esos en que pones luz a lo que de ordinario tratas de evadir, de no pensar demasiado. ¿Cómo será el día en que yo muera? No quiero ni siquiera imaginar cómo serán las circunstancias. Hay demasiados tipos de muerte. Y muy diferentes ramilletes de personas para acompañarte en el cierre de unos ojos que aquí ya no se volverán a abrir. O tal vez sea en soledad... quién sabe.
No es tanto en el hecho en sí –¿Desgarro? ¿Alivio? ¿Para mí? ¿Para otros? ¿Para nadie?–, sino que miro al día concreto, a lo que lo rodeará. ¿Sol? ¿Lluvia? ¿Qué me perderé? ¿Qué habré llegado a vivir? Me apasiona la Historia. Siempre pienso que me ha tocado un tiempo sin grandes acontecimientos. Cervantes no vio el dos de mayo de la respuesta castiza de un pueblo con orgullo, pero sí fue parte activa de un Lepanto que fue hito en el proceso para evitar la decadencia de lo español hecho Imperio. ¿Yo? 1982: ni siquiera llegué a la Transición; ni siquiera a la caída del Muro de Berlín. ¿Irak? ¿Afganistán? ¿11-S? ¿11-M? Cierto, sí he visto. Pero la sangre, el fuego y el dolor insufrible de unos sufrientes marcados para siempre se hace más llevadero en los libros de Historia. Tal vez, hubiera merecido la pena que esta generación, que es la mía, no hubiera existido. Sin testigos no deberían existir las atrocidades. Aunque, claro, no habría Historia. No habría Humanidad. Porque el hombre siempre es atroz. Y santo.
¡¿Pero qué digo?! Esto ya no es una reflexión. Es una aberración. Nadie de aquí puede ser juez de vivos y muertos. Nadie, nadie dueño de la Historia. Nadie, nadie de aquí, de esta tierra que se toca. Nadie de aquí, del ámbito de los que miramos a los cielos... Porque, centrándome, es lo que anhelo que suceda. Que haya Alguien que sí sea Juez, con mayúsculas. Juez de Amor y Misericordia. Juez de Vida sin Muerte. Esa será la esencia, la respuesta a muchos o escasos años de vida. Lo demás es hojarasca, envoltorio de circunstancias. ¿Cómo será el día que yo me muera?
Puede ser que el día que yo me muera, tal vez, toree el sucesor de José Tomás (o el propio José Tomás); tal vez, alguien esté rasgando una guitarra española en un tablao de taberna de mala muerte; tal vez, una fadista de Barrio Alto cante a la noche de Lisboa con un pañuelo de luto; tal vez, algún amigo me recuerde en unas líneas de su diario de noche; tal vez, deje mucho amor por el que merecería la pena no irse nunca; tal vez, nadie sepa que he dejado de latir; tal vez, todo eso suceda. O nada.
Pero lo que sí espero es que, después del cumplimiento o no de todos esos ‘tal vez’, yo aún tenga la fuerza suficiente para abrir unos ojos que ya verán todo y contemplar una vida que no se apagará jamás. Porque el creer es esperar. Porque el esperar es tener esperanza. Porque el tener esperanza es vivir.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
PD. Tal vez, alguien lea esto el día que yo me muera.

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Oido cocina. Otros pedimos que nos toquen gaitas sobre bandas sonoras de peliculas que con el tiempo quizas sean borradas de la mente de los presentes en el entirro. El misterio de la muerte de uno mismo. ¿Vendrá mucha gente a verme? ¿Seré mucho tiempo recordado? ¿Alguien se acordará de mi?. ¿Enterraré a mis amigos o serán ellos a mi?. ¿Estaré solo el dia que eso ocurra?¿Puedo regresar del otro mundo para ver como van las cosas a quienes quiero y de paso echarles una mano y mostrarles el camino?¿Será dentro de 50 años? ¿Será mañana?.Solo se puede pedir que sea de la manera que menos daño(que no recuerdo pues esa es la estampa, a la manera clasica que quisiera dejar)deje en los demas y que... Dios nos pille confesados.
Mientras no heredemos tus deudas.
talvez.. y tanto talvez..
talvez no esperaba leer el tan prodigioso contenido de vuestras líneas, talvez nunca iba tan siquiera imaginar que cendría a opinar sobre las letras de un amigo de otro continente, que a pesar de todo vive lo que puede ser un enigma para cuando nos llegue el día.. mas al resto no.. o quien sabe si veremos el día , nuestro día.. el día de todos.
Suena complicado, y hay harto silencio escondido para no hacernos destellar el pánico que resurge por nuestras venas cuando pensamos en la muerte..
¿Qué pasará el día de nuestra muert?
dejaremos de sentir indivivualmente ?
pienso io.. que seguiremos una ruta como si nada hubiera pasado.. es decir vivir observando todo, sin embargo para quienes forman parte de ese todo, ya estamos muertos y hemos dejado de existir, a pesar de que podamos haber dejado huellas o quien sabe si talvez no..
Venga tío y son los mejores párrafos que he leído en mi tan corta vida navegando...
Jueves, 31 de mayo
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín