El rincón de las musas (VIII): Leire Martínez
12.09.09 @ 19:21:55. Archivado en Sobre el autor, El rincón de las musas

Fue anoche cuando la vi. En Algete, capital del Imperio para una cohorte de piratas de parche roto. Sencilla, sin estruendos, sin poses, sin vedettismos... con su coleta, con su camiseta... con su sonrisa natural, con sus ojos transparentes, con su timidez. Era la diosa, la reina del escenario, la sucesora que ya es la única posible. Leire Martínez.

La Oreja de Van Gogh siempre ha sido un grupo que tenía todo para permanecer. Buenas letras (salvo excesos, que sólo en algún caso rozan la ñoñez), un sonido genuino (en directo es aún mucho mejor, más impactante) y una voz de mujer que marcaba hitos de grandiosidad. Con la marcha de Amaya Montero, parecía que no había posibilidad de seguir siendo. De ser ellos mismos sin traicionarse. Pero lo han conseguido. Leire Martínez es otro tono, aunque fiel a la esencia. Y mejorada: más sensual, más susurrante, más vuelta a los principios de un grupo que empezaba a dar muestras de anquilosamiento. Se nota la ilusión.

Hay canciones que me abrasan por dentro. Son las poesías ajadas de Sabina, los fados rotos de Mariza, la copla afónica y tronante de Concha Buika. Y algunos más. Depende de dónde y en qué momento. La primera vez que escuché ‘Jueves’ fue en el coche, camino del hospital, en los días en que mi querida abuela agonizaba. Sentí cómo esa letra ingenua, esperanzadora y brutal en su final me hacía toc-toc en un cerebro que sólo quería olvidar la pesadilla que estaba viviendo. Sentí cómo el susurro de Leire Martínez acariciaba las teclas que en ese cerebro perdido comunicaban con un corazón triste. Y también debían de entrelazar, a través de órdenes por cable, con mis ojos. Cataratas marchitas de ojos.
‘Jueves’ es un jueves que recuerdo muy bien. Ese recorrido de tren lo conozco en todas las posturas y estados. Entonces y ahora. Alcalá de Henares y sus decenas de muertos eran mi Alcalá de Henares, mi segunda casa. Entonces y ahora. Madrid, para mí siempre Madrid, fue herida de muerte. Aún lo está. Ese maldito once de marzo, 11-M de hace ya más de un lustro, pudo haber sido muy diferente. También para los protagonistas de la canción, que merecían que su beso no fuera primero y último. También para las decenas de familiares que tres años después tuvieron que afrontar el juicio más duro de su vida. Siempre daré gracias a Dios por poder haber estado allí, durante meses, en la Sala de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo. Fueron momentos duros, pero acompañamos de alguna forma a quienes tanto habían perdido. Aún no han recuperado lo que realmente querían. Aquí ya nunca lo harán. Pero una sentencia puso un punto y aparte. Para intentar volver a vivir, conviviendo con el dolor.

Anoche escuché ‘Jueves’ como si el escenario fuera un altar. Silencio. Piano. Dos sillas. Susurro, corazón en la mano, una mirada. Empieza en calma, como un sueño. Sube, sube el tono, asciende la tensión, se eleva el dolor. Concluye en otro susurro sin voz que ya es réquiem por los muertos. ‘Jueves’ es mucho más que una canción. Lo sé. Lo sabemos todos los que anoche, y tantas noches antes, y tantas después, la escuchamos a viva voz. Helados. Hipnotizados. Cantaba Leire Martínez. Susurraba Leire Martínez. A la muerte. A la vida.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA



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