
Hace un año, por estas fechas, escribí un artículo titulado ‘¿Cómo latirás, oh Jerusalén?’. Entonces escribí esto: “Cada vez que evoco el nombre de Jerusalén equivale a llamar al sueño que algún día he de cumplir. Necesito andar por sus calles, acariciando sus recovecos, siguiendo los pasos de mi Maestro. Allí comió, allí rió, allí amó, allí curó cuerpos y almas, allí entró triunfal, allí nos regaló la Eucaristía... allí murió. Y allí resucitó. Jerusalén... ¿cuándo te veré, Jerusalén eterna?”.
Al fin, mi sueño se va a cumplir. Dentro de unas horas, con un grupo de jóvenes de mi diócesis de Alcalá de Henares, estaré en Tierra Santa. Belén, Nazaret... Jerusalén. Sé que será el viaje de mi vida. Espero encontrar allí lo que tanto busco, aunque a veces me abandone en la apatía y el egoísmo.
Sólo quedan unas horas. Estoy nervioso. Buenas noches.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
Jueves, 16 de febrero
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio