
José Tomás culminó ayer una de las mayores gestas de su carrera: en su primer encierro con seis toros, cinco orejas con sabor a reivindicación. Porque es ésta la principal pica de Flandes en medio de su epopeya. En pleno contexto de turbulencias, él se ha erigido como el bote salvavidas en una fiesta que lo es con mayúsculas por ser trágica: a vida o muerte.
Desde hace muchos años se viene oyendo que el combate entre un toro y un hombre está en clara decadencia. Que si los animales son máquinas, que si están descastados, que si drogados, que si llevan los pitones recortados... que si todos los toreros son iguales, que si la escuela los corta por el mismo patrón, que si son máquinas... que si ya no quedan aficionados de verdad, que si no hay sangre nueva en el graderío, que si sólo se va a beber y a hacer la ola, que si los aficionado son máquinas... que si todo es un negocio, que si los empresarios y ganaderos son máquinas económicas que sólo buscan optimizar sus beneficios y muchos ni siquiera son aficionados... que si... que si... que si la Fiesta Nacional se nos muere.
Por eso es tan importante echar un vistazo a la prensa de hoy y comprobar que todos (¡todos!) los periódicos de este país esbozan en sus portadas titulares con epítetos como “colosal”, “inolvidable” o “histórico”. Los hay que dedican cuatro páginas, el editorial o la columna del director. Y no, no hablan de Cristiano Ronaldo. Hablan de toros. De ilusión, pasión, alegría, éxtasis, revolución... de toros.
José Tomás, y es un hecho objetivo, se ha convertido en todo un icono mediático. Detrás de él van el debate, las filias y las fobias, el volver a hablar de toros. Creo, y que no se me enfade nadie por decirlo alguien nacido en 1982, que no se veía algo parecido desde las famosas controversias entre manoletistas y belmontistas. José Tomás ha despertado el interés por la tauromaquia incluso por parte de quienes jamás habían oído hablar de una verónica. Es cierto que tiene su corte de fanáticos entusiastas que le siguen por todas las plazas donde torea, pero eso no quiere decir que haga lo que haga tiene asegurado el triunfo, sino que evidencia hasta qué punto arrastra tras de sí lo equiparable a un sentimiento, como un equipo de fútbol, un partido político o una fe.
Y todo ello en un momento en el que surgen con fuerza las voces totalitarias que hablan de prohibir cultura. Porque los toros, guste o no, son cultura. Arte que emociona, que enmudece. Con salvavidas como José Tomás no les será nada fácil a los amigos de ERC e ICV acabar porque sí con algo que emociona a una gran parte de sus conciudadanos. Pero es que, además, gracias a él, se diluye el riesgo de que la indiferencia de la mayoría calle ante una hipotética barrabasada. Ahora los medios hablan de toros, en los bares se habla de toros, la gente habla y discute de toros. Hay controversia. Hay vida.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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aqui ni dios!!!!!! Jose Tomas empieza a cansar, se pasara la moda y volvera a sus trapicheos y adicciones
Yo soy de la misma opinión que los de ERC. No me gustan que los toros se pongan la minifalda. Y si que lleven botines y no vayan descalzos.
Vivan los toros de Osborne con Solera.
Sábado, 18 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Paulino Toribio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català