
La Agencia Internacional de Prevención de Desastres Universales lo acaba de anunciar: en una hora el mundo habrá fallecido. En el mismo instante en que la sentencia final se hace pública, las reacciones son de lo más plurales:
José María Aznar convoca una rueda de prensa para aclarar que él tenía razón y que el fin del mundo no se va a producir por el tan manido cambio climático. Un bereber de larga barba deja tirada su pipa y se inyecta medio gramo de caballo. Joaquín Sabina se ríe de la sociedad y reivindica que su “mala salud de hierro” no le ha impedido llegar hasta el final de la carrera... aspirando, una vez más, a ser el último en alcanzar la meta. Ciriaco de Málaga deja a un lado su afición a las buenas costumbres y, quitándose la corbata, se magrea con una conocida tonadillera en las inmediaciones de un basurero municipal. Carlos de Inglaterra da un golpe de estado y se proclama Rey de la Pérfida Albión. “Toda la vida esperando para escuchar ‘La Reina ha muerto, ¡viva el Rey!’, y me voy a quedar ahora sin mi momento de gloria...”, dicen que dice.
Aureliano Buendía Nerón quema el Museo del Prado, siendo la pira del Arte un episodio colosal en el imaginario colectivo de los cañís. En un lúgubre burdel, el torero de moda comete sus últimos excesos. En el coso de la verdad, ahora sí, José Tomás muere ante el astado que le hará eterno... durante una hora. Preguntado por un periodista cabrón, Joan Laporta se ve obligado a reconocer que el Real Madrid ha sido el mejor club de la Historia. Almodóvar rueda el beso total de las dos grandes musas: Penélope Cruz y Audrey Hepburn. Una noche en el Palace sale gratis total. Y, si es en un Hilton, Paris se ofrece a acompañarte por el módico precio de una sonrisa sincera.
En Estambul suenan los últimos gritos que llaman a la oración desde el alminar, ahora con un deje melancólico y gozoso. En Moscú, Lenin rompe la vitrina con su calva cabeza, se levanta y se pide un sol y sombra. A su lado, un admirador de Atila clama por un nuevo orden en el comercio mundial. Bajo sus pies, Barack Obama llora porque no le han dejado mostrar su valía. Aunque se consuela pensando que al fin podrá conocer a Lupe Sino, la ninfa de las Vistillas.
Queda un minuto. Tic-tac-tic-tac...
Un ateo tuerto se arrodilla y reza. Un agnóstico aficionado al pasodoble se debate entre encender una vela o pegarse un tiro. Un creyente de profunda mirada cierra los ojos.
Tic-tac-tic-tac...
Llega el final. Ahora. El óbito de la galaxia no será recogido en ningún periódico. Nadie llorará la pérdida. No habrá mortaja.
Muerte.
Un segundo después: tic-tac-tic-tac...
Vida.
Eterna.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Es que Malavia, estimado Acólito, es todo un provocador.
que mal te veo,pipas, menos chutes y mas rezar.
Carece usted de toda imaginación, señor Malavia. Es una pena que el mundo se esté acabando porque yo le despidiría fulminantemente.
Amén
me parece una foto provocativa...
Esperemos que a Tomás le queden muchas tardes de gloria. Por cierto, el 4 de Junio torea en las Ventas.
Me hubiera gustado ver un artículo suyo, que mencionara la polémica de la medalla de Bellas Artes. A lo mejor me animo, le envio yo uno.
Penelope Vs Audrey, me quedo con la segunda como musa. Y de Almodóvar, mejor no hablamos.
La foto del final de Carla Bruni, simplemente buenísima.
Esa medicación...
Jueves, 31 de mayo
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín