
Leo hoy algunas informaciones que apuntan a que Patxi López, muy seguro de sí mismo (da por descontado que recuperará con el voto por correo el escaño que perdió por ocho votos en Álava y que no tendrá que vérselas con UPyD), ni siquiera se reunirá con el PP para pedirle su apoyo en la investidura. O, mejor dicho, que aunque haya foto (seguramente se encuentre con todos los partidos), no moverá públicamente un solo dedo para ganarse al PP. No me gusta... mal empezamos. Bien está que el PP, deseoso de que 30 años de nacionalismo toquen a su fin, le haya garantizado de antemano su voto afirmativo, pero ni siquiera tener un gesto público con el partido que te va a garantizar el poder, me parece de chulería, desdén y falta de respeto.

La que ahora acaba ha sido una jornada histórica para la democracia española. En Galicia, tras 4 años de socialismo al servicio del BNG, los gallegos han tenido que gritar más fuerte para dejar claro que no quieren nacionalismo. Tiene un gran mérito Núñez Feijóo, heredando un PP que daba indicios de anquilosamiento y dando el impulso necesario, desde la Oposición, para retomar la confianza de unos ciudadanos que conocen de primera mano lo que su partido les ofrece: tranquilidad, estabilidad y ausencia de aventuras. Anxo Quintana, que habla mucho de ‘la gente’ pero desde el sectarismo con los no nacionalistas, y Touriño, el presiente gris que dependía de un partido que no concordaba con lo que él proponía, han pagado caro sus imposiciones a una inmensa mayoría de la población que no les votó hace cuatro años.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez