
Leí ayer con interés la entrevista a Ernesto Cardenal en las páginas de El Mundo. El sacerdote nicaragüense presume de “poeta y revolucionario”. Cardenal fue ministro de Cultura bajo el gobierno sandinista, lo que le valió la histórica reprimenda de Juan Pablo II –que le pedía que regularizara su situación– en su primera visita a Managua. La imagen del Papa polaco abroncando al sacerdote, arrodillado y callado, en las escalerillas del avión, dio la vuelta al mundo.
¿Pero qué piensa hoy, a sus 84 años, el que para algunos es todo un “profeta”? Pues, sencillamente, que revoluciones como la de Fidel Castro “acercan el reino de Dios a la tierra”. También explica su relación con Marx y Dios: “Son cosas distintas. Mi fe es en Dios y Marx es el vehículo de ese método científico y sociológico para cambiar el mundo, pero con Dios como meta. A través de los dos entiendo que es posible alcanzar un mundo de justicia, fraternidad y amor. Marx nos presenta una herramienta ideológica para lograr la sociedad comunista perfecta, sin clases. Marx está en la misma línea de los grandes profetas bíblicos”.

Pues seré un “facha”, pero si Marx y Fidel son los que me tienen que llevar a Dios, prefiero morirme ya, ahora mismo, y que el Señor sea el que, si quiere, se apiade de mi alma. Me dan miedo aquellos que hablan de una “revolución del amor” construida a través de un totalitarismo que ha de prejuzgar lo que debo ser o no para alcanzar la felicidad en la sociedad que ellos han pintado para una masa informe. Me dan miedo los sacerdotes que idolatran la ideología del anti-Dios –lo mismo que los curas que abogan por la unión Trono-Altar y los que echan en falta los tiempos de Franco y su “mano dura”–. Me dan miedo la dictadura y el liberticidio. Me da miedo Ernesto Cardenal.
PD. Acabo de leer una entrevista suya de hoy en Público. Se supera. Dice, entre otras perlas, que “Juan Pablo II hizo retroceder a la Iglesia varios siglos”; que “Ratzinger es aún peor” porque “mantiene ese retraso y lo ha ampliado al anular todo el Concilio que hubo”; Correa, Chávez y Morales “son una segunda oportunidad de libertad para América latina”; que apuesta por “un socialismo democrático y humanista”... para, luego, declararse “admirador de la revolución cubana”; que “no se puede hablar de la Iglesia sino del Vaticano”; o que “la jerarquía de la Iglesia se acuesta con cualquiera”, para acabar precisando que se “acuesta con la CIA”. Insisto, este hombre y lo que representa me da miedo. Rezo porque nunca me “libere” un Ernesto Cardenal.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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A este, se le ha ido la "olla", Malavia.
No, ve que tiene 84 " primaveras" y no le rige bien el cerebro.
Bandera y cuando ha ido usted por la taberna esa y yo no le he visto? Le hubiera invitado a un trago, seguro
No comparemos la Hoac con este señor. Guillermo Rovirosa, don Tomás Malagón, el Padre Merino y tantos otros hicieron una gran obra para evangelizar el mundo obrero que aún se sigue en el espíritu del Movimiento Cultural Cristiano aunque mucho más evolucionado.
En cambio este sacerdote, es de los pocos llamados curas rojos que creyeron que Marx era el segundo Mesías y con esa creencia y paranoia mental son capaces de alzar a los altares a Fidel Castro todavía en vida como de beatificar a Evo Morales, o rezarle letanías a la Pasionaria.
Cierran los ojos a la Verdad, su teología del liberalismo carece ya de toda autenticidad, pues esta muerta y putrefacta por dentro como por fuera.
Ernesto Cárdenas, que parece más un payaso de barba blanca, es el máximo representante de una utopía fracasada desde el momento en que descubren que el Capital y la Bíblia, el subfusil y la cruz, la hoz y el martillo y la Sagrada forma, Lenin y San Agustín, Trostky y Santo Tomás, son totalmen...
soy nostálgico de la cosa, de los tres J. Mª: Glez. Ruiz, Díaz Llanos, Díaz Alegría. Ellos, la HOAC, El Ciervo, eran una luz en el calabozo, el de los obispos saludando brazo fascista, Franco entre Cristo y J. Antonio. La metáfora será que la iglesia no sale del pozo de la crisis, la cristofobia de Cañi y la imposible reconciliación. De poco vale la careta de Cáritas sobre el rostro de la Inquisición.
Arrojar la cara importa, el espejo no hay por qué.
Me consta que Ernesto Cardenal tiene una tasca y el enmarañador Edu J vive sus alegrías y sus penas sentado en un taburete de tal lugar escuchando consignas castristas y marxistas en boca del dueño del tugurio. Viva la Teocracia.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez