
Las Ventas enmudece ante la salida escalofriante del morlaco. En el eje central del coso le espera la mirada glacial y el susurro más excitante: Maribel Verdú. Con el traje de luces más ajustado, fumándose un Cohíbas de antología, la artista de la palabra, el gesto y la mirada le clava a ‘Angelito’ una sucesión de estatuarios que hacen el delirio del tendido. Rendido el toro, humilla la testuz y le ruega un beso. Ella, altanera, se da la vuelta y entrega sus labios a un bisoño maletilla que hizo sus pinillos en el arte de Cúchares en los tiempos en que José Tomás sólo era un aspirante a príncipe de Madrid. ‘Angelito’, despechado, no tiene más remedio que suicidarse. Es un caballero de los de antes, y en él el honor pesa más que la supervivencia.

En el hostal de la melancolía, la dueña de la melena morena por antonomasia se desviste de su traje de luces y prepara la bañera para una inmersión relajante en las aguas del Bósforo. Un ferry comunica el Estambul europeo con la Constantinopla asiática. Pero eso es sólo para los guiris: ella, cual sirena, surca las aguas por su trasfondo. No bucea; baila con los peces, los tigres y los osos. Todos la desean, todos quieren tocarla. Pero Maribel Verdú sólo se entrega a los brazos de un marinero fornido y tez aceitunada. Es lo que tienen las musas: son el capricho y la desolación de los que las rodean. Los peces, los tigres y los osos tienen que suicidarse. Como Nerón, con el deslumbramiento de una Roma que arde para ser pintada por la Historia.
Para olvidar el sentido trágico de lo que provoca su esencia, la musa de las pantallas cinematográficas se refugia en donde sean menos los hombres que puedan admirarla. Así, por una noche, reina en las tablas de un pequeño y verdadero teatro, el Alcázar, en el portal de la calle más castiza de los madriles: Alcalá, con la mirada perdida en la gran puerta de Carlos III. Allí interpreta a una madre en pulsión, frenética, descarnada, en piel viva, sensual, maravillosa. Junto a los grandes Pere Ponce y Antonio Molero, de la mano de una sublime Aitana Sánchez Gijón, crean en el espectador la ilusión de estar viviendo un combate tan trágico como cómico. Es ‘Un dios salvaje’, obra genial de Yasmina Reza, versionada por Jordi Galcerán y dirigida por Tamzin Townsend. Hoy cae por última vez el telón, corran los necesitados del sentir. Ayer, desde la fila 8, vibró con sus ojos y sus piernas un madridista apasionado de nombre anónimo. De él sólo se sabe que anhela convertirse en maletilla en las Ventas o en marinero fornido, pues quiere ser el que se lleva a la chica de la peli: la colosal Maribel Verdú.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
a,mi,tampoco
No me gusta.
Usted, Malavia, quedando como lo que es, un señor.
Y el Sr. Ciriaco, es un auténtico "vitellone" ( entiendase vividor). Que calladito se lo tenía usted.
Que usted es un latin lover, nadie lo duda, sr. Ciriaco. Pero permítanos a los simplemente terrenales que disfrutemos con las musas celestiales. Eso sí, tenglo claro que para mí sólo hay una verdadera musa... y nuestra historia nació un 20 de diciembre.
A mí no me hacen falta estas musas de tres al cuarto, guarrindongas y más vistas que el tebeo. Tengo otras muchas, más y mejores, al alcance de la mano.
Como se las gasta usted Jalón, madre mia, no le ha valido con juzgar a uno, sino que tres de un golpe.
Yo no se como no se ha metido a la carrera judicial, como Garzón, sería usted el juez estrella de la Audiencia Nacional.
P.D. Sin ánimo de ofender ni insultar a Jalón, pues no le conozco.
Malavia, qué pena de 3 comentaristas. Uno pervertido, otro perturbado, otro... digamos católico pervertido y perturbado. Maribel es una diosa, enteraros, trío de degenerados! (dicho sea sin ánimo de insultar al viejo Edu, al feo acólito y al peor que guarrindongo Ciriaco, el de las poluciones nocturnas)
Sr. Ciriaco, guarrindoga porque? ha caído usted en sus manos y no nos ha dicho nada?
Malavia, rectifico, lo de un poquito mayor, pues leyendo su biografía, veo que 39 primaveras la contemplan.
ja.ja.ja
¿Vieja, guarrindonga, fea? Caballeros, con todos mis respetos, no sabrían apreciar a una musa ni aunque la tuvieran frente a sus narices. He dicho.
que fea....!
Y guarrindonga
Un poquito mayor como musa, no cree, joven
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez