
Apoyada en el borde de la ventana que culminaba la oscurecida calle, la ninfa de trémulas caderas, postró la mirada perdida en lo que se fue. Sus ojazos azules, tapados levemente por un flequillo descarado, seguían el camino que luchaba por alcanzar lo que habría de llegar. En medio de la refriega, cansada su alma de debates insondables, se abandonó en el placer prohibido por la maldita prescripción médica.
Dando así un manotazo al recuerdo de la inquisitorial bata blanca, su mágico pulgar chocó con su índice inmortal, con el fin de sembrar el fuego de lo que habría de ser una cerilla. La luz, que en ciertas culturas equivale a la sapiencia, fue el instrumento que la hembra de la sospecha utilizó para inundar de fuerza el habano nicotinado.

Cuando sus labios, en un impulso sensual, abrazaron con un beso el cigarro más envidiado, la vida en esa calle del suburbano secó glacialmente toda actividad. Los temerosos de lo prodigioso esquivaron la tentación y aferraron su mirada al suelo. Los que estaban dispuestos a perder la vida con tal de gozar un solo segundo el placer del cielo abierto a través de una ventana, aferraron sus ojos con desesperación al marco en el que una mujer venida del Parnaso exhalaba el humo que conducía hasta la muerte.
¿Merece la pena morir por ver la bocanada en la que una musa de verdad saca a relucir toda su melancolía? La razón haría ocultar la mirada en un gesto de cobardía para vivir, pero la locura por acariciar lo sublime es la que merece la pena, pues es la que nos despoja de lo frío. Lo que se puede reflexionar no merece la pena. Al menos, cuando hablamos de musas que fuman un cigarrillo desde su ventana...
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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Pues para mí son tres mujeres eléctricas. La dulzura de Audrey y la sensualidad en estado puro de las dos últimas... La gracia está en tener gustos diferentes, ¿no?
Aunque por mucho que diga, la que de verdad me gusta es solo una.
las dos son mas feas que pegarle a un padre.
Audrey, como siempre maravillosa, pero la sra de debajo, como que no.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez