
Parecía una misión imposible. El liberticida Joan Tardá, llevado por su diatriba del odio, acababa de clamar por la muerte del Rey de España. La solución sólo podía estar en un grupo de veinteañeros casi treintañeros, estudiantes de Periodismo en la Carlos III. En una noche de farra, en una discoteque de las de antaño.
Joan Tardá, llevado allí por el destino, entró en el local de incógnito. Nadie reparó en su rizado pelo de loco, en su bigote de trasnochado o en sus gafas del rastro. ¿Nadie? El Grupo 33 había comenzado su misión. Thaidi, con un “ouh yeah” desgarrador, chinando los ojos por la sonrisa más sonrisa de todos los tiempos, le llevó hasta los brazos de dos musas: Isa, la toledana más dulce con los ojos más dulces y la voz más dulce, y Elena, la actriz que para muchos será la Audrey Hepburn del siglo XXI. Ambas ninfas le acompañaron hasta la barra. Allí le recibió la canariona más adorable, la jefa del grupo, la sensibilidad a flor de piel que parece que siempre está descubriendo algo nuevo y apasionante, Yaiza. O Jaisas, según para quién. Su “chacho, yo sólo le doy al ‘Agua de Landete’, el agua de la buena gente, pero te recomiendo el ron ‘Arehucas’”, hizo sucumbir al orondo politicucho, que se pidió el primer cubata.
“Será uno doble”, le dijo con su vozarrón Tomás, quien mirando al personaje posaba como si de una cámara se tratara. Imitando la voz de un tórrido truhán canario, mientras mezclaba el mejunje paradisiaco con los hielos, le habló de su conversión del independentismo isleño al españolismo godo. El otro quiso protestar, pero en ese instante llegó Sandra, la mujer que hizo del fuego su existencia, y le dio el beso eterno. Guiñándole uno de sus ojazos, el embobado embrujado comenzó la danza del seguimiento. Hasta que se encontró con Dani, el prohombre de la barba y el pelo alocado, quien le habló con las palabras de la sabiduría hebrea: “Yo, como judío exiliado en este bello país llamado España y como director de pelis almodovarianas, dedicaré mi ópera prima a tu conversión”.
Aturdido como estaba, le pillaron por banda Davinia, la isleña escritora de versos rotos, melancólicos, ilustrados e inquietantes, y Carlos, el locutor que hará la radio del futuro y narrará el gol que le dé al Madrid la Undécima. Su charla sobre el Super-Hombre de Nietzsche abotargó la mente del politicastro, que bebía su segunda copa de ron. Hasta que cayó inmerso en pleno conciliábulo juzgador. Los abogados: Mauro, el alma del grupo (vos sos el crack, compañero) gracias a sus dotes de monologuista y cantautor, quien tras afeitarse su poblada barba, adoptó la posición de fiscal acusador. Y Alberto, letrado del diablo, quien optó por la defensa tras crear la definición del soliloquio. Y debido a su gran corazón, claro está.
¿Los jueces? Eran dos: Guillermo, el vascoturco escriba en un diario tradicionalista y monárquico, que podía hablar de Platón y de su admiración sexual por Pilar Bardem. Y Rafa, la estrella mediática, que se atusaba la cabellera de star system mientras hablaba de su pasado de biólogo taurino y decía con fingido recato: “Fotos no, que hoy no estoy divino, sino que simplemente soy el más bello pájaro espino”.

“Protestamos”, gritaron al unísono los dos rebeldes antes de que comenzara el juicio. Eran Héctor, el sexy man más multimedia, que ligaba con dos diosas rubias mientras se echaba crema en las manos, se atusaba la perilla más fina y preguntaba por “papi”; y Sergio, el guadalajareño que no paraba de sonreír y que predijo el fin trágico de los presentes en la misión de Estambul. “Vamos a morir”, asintió en plena nevada constantinopolitana, sentado en un taxi conducido por un mafioso. Los dos reclamaron el derecho del reo a tomarse su próximo cubata. ¿Cuántos iban ya? Seis o diez, ¿a quién le importaba?
Le sirvió la copa de falsa ‘Agua de Landete’ Elena ‘la chunga’, que regresaba de su viaje por Londres y la India más musa que nunca. “Forza Atleti y viva España”, le espetó Javi, el canalla de la bondad, quien se exilió de Torrejón cuando salió el PP para la alcaldía. Cual hijo prójimo, se había cortado los cabellos heavys para recibirnos en la segunda misión pocilga, destino Lanzarote. Joan Tardá creía agonizar, cuando Víctor, el madridista exculé y gijonés, le rodeó con la enseña nacional. El ilustre cantautor compañero de Carrillo, en espera de su regreso a Madrid (¿para cuándo, camarada?), le cantó las bondades de la Monarquía en España.
“En mi España, en mi amada España”, gritó rendido y extasiado (y borracho) el primer político de la Historia que ingresó en el templo de la conversión. Azorado, el Grupo 33 brindó por el triunfo en su última misión. Con un “olé” jubiloso, exaltaron Bea, Silvia, Laura y Paola la encarnación de la amistad, reclamando la catarata vinícola del dios Baco. Elena, la Helena que en Troya escapó del rapto de Paris, bailaba en la tarima de la felicidad. Miguel Ángel López, el misnistro al que algunos llaman Ciriaco y otros César Vidal, censuraba el acto con el goce de la perversión oculta.
Faltó a la escena el miembro más desarrapado y desastroso del conjunto, razón por la cual ni siquiera tiene nombre. Estaba, para variar, en el servicio. Dando las gracias por poder decirse amigo de tan maravillosas personas y futuros periodistas y artistas de esta España nuestra.
PD. Aquí va mi homenaje a la que ha sido mi clase de Periodismo en dos años mágicos. Porque muchos de ellos son mucho más que compañeros. Porque me honro con su amistad.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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malavia!!! jeje, hoy me he acordado de tu blog y justo me he metido para ver que tal te iba y miraaaaaaa que bonitooooo, espero que todo bien, un besazo guapo!
Estoy aquí, en la cocina de mi casa, leyendo todo lo que aparece en mi bandeja de entrada. Aquí, escuchando en los 40 principales una canción que me recuerda muchas cosas que pasé en mi adolescencia. Situaciones que quedaron ahí, esperando a ser recordadas. Sí, melancolía. Melancolía porque en mi mochila de la vida caben muchas más cosas de las que imaginaba porque ustedes han hecho que crezca. Y que estos dos años en Madrid hayan sido mejor de lo que me esperé. Gracias Malavia, por ser y dejar que otros seamos a tu lado.
Cuando coja otro tren que nos separe, me acordaré de ti y te sacaré, si me lo permites, de mi mochila para que me hables sin palabras (o con ellas, que también existe el teléfono).
Que bonito tío, que sentimiento. Leerte me hace sentir que aquella noche aún no ha pasado. Gracias por compartir tu afecto con todos nosotros, con todos... Aquí me tienes tío, te veo pronto. Ya te contaré por donde tienes que llevarte a tu Mari por Ávila, si no te lo sabes ya... jeje.
Un abrazo cachorrón.
Alberto.
os recomiendo leer el blog "desde las puertas del sur" muy interesante.-
Ciriaco Presidente.
Genial!! Malavia, por favor, no cambies nunca!! por tí, por España y por nosotros!! para que no dejemos de darnos cuenta, mirándonos los unos a los otros, de lo maravillosas que son las diferencias. Eso es lo que nos ha unido en el 33!!
¿Se convirtió de verdad o sólo nos estaba engañando??
Gracias por compartirte, durante dos años (y lo que queda), con nosotros.
Un besito dulce
...De cualquier forma, los ausentes hemos sido bien informados y nos satisface ser conocedores de la buena marcha del país.
Pero... ojito con el agua de Landete, que es muy traicionera!! No quiero ni pensar qué ocurriría si en cierto lugar llegara a oídos superiores que alguno de sus más fieles servidores, en contra de lo que ellos piensan, el dios al que adora se llama Baco...
Un abrazote!!
Ingenioso hidalgo Malavia, nos haces disfrutar con tus textos... Ante tamaña lectura una no sabe si reír o llorar, o las dos cosas..., pero lo que sí es seguro es que nos haces soñar.
Magnífica escena la que nos expones, clara muestra de la España del futuro próximo que no dejará nunca de ser España.
Y, como buena escenografía española no puede faltar la "censura", oscura muestra de las más abyectas aberraciones... Lo que me sorprende, dada mi ignorancia, es que el insigne censor llamado Miguel Ángel López, sea la misma persona que Ciriaco y, lo que es más grave, que César Vidal.
Lo que no me queda muy claro es si "el miembro más desarrapado y desastroso del conjunto" estaba en el servicio "pa mear" o en la "mili", o quizás en algún tipo de servicio al culto religioso, puesto que se encontraba en acto de dar las gracias...
Ayyy Papi que grande eres!
Un genial homenaje a éste nuestro 33, que ya no sólo será famoso por la edad de cristo cuando murió (un guiño a tu blog) sino por este grupo estupendooooo!!
Un abrazooooooo!
Y al final el rey estaba o no estaba muerto??? Era por si tenemos que ponernos a celebrar la llegada de la Tercera república con otra marcha de esas de no olvidar y escribir otras muchas historias sobre ella.
Un abrazo gigante mi niño.
¡Desde luego, qué tuviesen que emborrachar al pobre hombre! Lo planeó todo Malavia, que corrió al baño para disfrutarlo más. Visca el grup 33!!
Ay, Malavismo, ¿así viste tú la noche? Qué habrás bebido...
Gracias a ti por estos dos años, mister guapo. Te quiero (en plan macho).
Lunes, 13 de febrero
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Julián Moreno Mestre
Antonio García Fuentes
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Patricio Peñalver
Chris Gonzalez -Mora