
‘Madrid me mata’, decía aquél. ¿Madrid cómo sinónimo de muerte? Imposible: Madrid es la vida; jodida, fría, aterradora, brutal, despiadada... pero la vida. Madrid es una mujer que se arrastra en el vagón del metro pidiendo misericordia; Madrid es la calle del Carmen, con sus surfistas, sus apologetas del cambio climático recaudando firmas, su iglesia humeante de incienso y fe, los peligrosos aseos masculinos en el Fnac, los mariachis, los violines, la voz a capella de un mañico calvo cantando jotas a la Pilarica...
Madrid es Argüelles, el templo del heavy convertido en reggaeton, la chupitería nauseabunda, el botellón con bocatas de panceta hechos por un chino ambulante cuando el alba ya daña la vista. Madrid es Moncloa: la sede zapateril, el templo nocturno de Lesbos al que acuden cuatro pringaos con un periódico como identificativo para que los detecten las mujeres que no son lo que decían que eran...
Madrid es la batalla de los mamelucos cuando el Real gana y la poli carga contra la masa enardecida que sólo quería darle un beso a la diosa; Madrid es un hombre sin manos y piernas que ruega caridad sosteniendo una botella con la boca; Madrid es la sonrisa de una niña vestida de chulapa; Madrid es un morreo, un portal y yo qué sé; Madrid es Callao, con los cines que ya no lo son; Madrid es la Gran Vía, el rincón en el que un travesti canta fandangos de la Pantoja mientras los ufanos buscan apagar la tentación en las cabinas que no son recreativas; Madrid es el Bernabéu, la majestuosidad, la ilusión, la historia. Y el Calderón, la plaza a conquistar.
Madrid es lo sublime del toreo, en el que Miguel Ángel Perera se cose a la Historia de oro del Cossío mientras un pitón riega de sangre la arena de Las Ventas; Madrid es la taberna cutre, el asturiano de sidra fresca, el cubano de arroz caliente, el indio que tiene un póster de la Virgen de la Soledad, el irlandés en el que la pinta negra huele a guiri... ¿A qué huele Madrid? A la bandera rojigualda de Colón, a la bota sudada de la brasileña de la Calle de las Meretrices, a la mugre del que duerme dejando sus cosas en la alcantarilla como si fuera ésta una nevera, a las rosquillas de la pradera de San Isidro, al amor.
Madrid es azufre, sal, deseo, candor, cocaína, abrazos, jazz, horizonte inmenso hacia el mar que nunca llega, oración, invierno, paz, guerra, lagarteranas, cupletistas, artistas con maletilla, ajedrecistas en el Retiro, tahúres descarados, manifas que terminan mal, el tren de Atocha que ya nunca volverá, suicidas en la M-30, esperanza, dolor, ‘Platanito’ vendiendo lotería recordando sus pases de pecho en el albero, las carcajadas en la madrugada de la Plaza Mayor, el olor a meado en los rincones ocultos de Montera, la decisión, las ovaciones de la grada, el discurso de los falsos Platones en la Carrera de San Jerónimo, la primavera, el llanto de la maltratada, la helada de los laudes, la brisa mental en los viernes de Cuaresma, los disfraces de Manolete en el entierro de la sardina, el otoño, el escote de los calores, la tentación, la ansiada luz verde de los taxis en la última hora, la agonía del moribundo, el orgasmo, las letanías de los que aún viven, la pasión, el fuego que se fue para no volver, las entrañas, las colas sin saber el porqué, la discusión, los okupas en Carabanchel, el café de Aluche servido por un hijo del conquistado por Cortés, el ángel caído, la tristeza, la última oportunidad, lo rancio, el lujo, la envidia, el azúcar, los comedores sociales, las residencias en las que los ancianos se casan, los achuchones matinales, las pintadas de los skins, los gordos de Botero, los óleos de Velázquez, la necesidad, el verano, los sueños rotos, la oscuridad en la mirada del camellito de los perdidos, el alma en carne viva de un poeta de Úbeda que inunda Tirso de Molina con su genio canalla.
Pongamos que odio Madrid. Pongamos que amo Madrid.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
Ya, Paco Pepe, pero yo lo decía en sentido alegórico. Por resumir en sentido coloquial, están "pasmados".
No está mal. Yo también amo y odio a esa gran meretriz y señora que es Madrid.
!que fotografia mas bonita!
Que texto, mas bueno Malavia. Ahora estaba precisamente escuchando a Sabina.
Un saludo, desde las dos Sicilias.
Carmen, que esos leones son de bronce.
Eso, eso. Sabina, que no falte.
Hombre, no está mal. Te ha salido un Madrid que no es el de Sabina, sino más bien de Miguel Ángel. Así a borbotones, Madrid es multicultural, acojedora, vacilona. Y además es la capital de esta España de contrastes, tantos como los que tú mismo serías capaz de nombrar de Atocha a Cibeles.
Te has olvidado de los leones petrificados con mirada soñadora que ven pasar los presupuestos todos los años sin que al final les llegué a ellos nada para comer.
Y es que Madrid es mucho Madrid
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez