
La cita la dijo la otra noche en la tertulia conspirativa aquél a quien unos llaman Sandokán y otros Yasser Arafat: “En estos tiempos de crisis general, con la economía por los suelos, sólo queda una roca a la que apegarse. Eso sí, si Ciriaco de Málaga también cae, entonces ya no hay esperanza; el sistema global se derrumba”.
Y, para desgracia de todos, Ciriaco cayó. La noche nubló el entendimiento ciriaquil, el puro le mareó y el botellón le derrumbó. Tu quoque, Ciriaco? La conciencia llegó a su presencia cuando el otrora guardián de la ortodoxia y las buenas costumbres dormitaba sentado en el WC de un amigo suyo, con la madrugada bien adentrada ya. Mientras el caballero deslucía su impoluto traje con una postura corrosiva y con la voz ya gastada y los ojos entrecerrados suspiraba en el recuerdo del 410º aniversario de la muerte de su Felipe II, un retazo de lucidez asomó en su mente abotargada: “¿Qué me está pasando? ¿Soy yo acaso, bella dama, el que ayer pregonaba por la muerte en hoguera de los injustos, los inmorales y los desviados?”. El pobre creía que hablaba con Dulcinea del Toboso. Si hubiera sabido que lo hacía sentadas las aposaderas en un retrete nada real...
Sin embargo, fuera por la fantasía o porque la anhelada de Don Quijote en verdad era su espectral protectora, ésta le respondió: “¡Qué veo! ¡¡Usted con semejante cogorza, con tan bestial melopea, con tan indigna castaña!! Señor mío, recapacite. ¿Cómo es posible que si nunca ha tenido juventud por dedicar ésta a inflamar y martirizar las conciencias de las ovejas descarriadas, ahora sea usted el que se comporte así?”. El beodo, con las gafas caídas y la raya del pelo (siempre a la izquierda, como debe ser) revuelta, hizo amago de protestar. “¡Silencio!”, clamó la musa del de la armadura medieval. “Usted elige: O deja de azotar a los que a su juicio son indecentes, o acepta que ya no está en el camino del recto comportamiento”.
Pero Ciriaco no tuvo tiempo de recapacitar. Olvidando una vez más que el urinario casero de su colega no era la barra del garito en la que hasta hace un rato se había erigido dueño cainita y depredador, levantó la mano con el índice hacia arriba y gimió: “Tabernera, otro chupito de sol y sombra. ¡Por Felipe II!”.
Ese, definitivamente, fue el fin de Ciriaco. Ya no hay esperanza para el sistema. Bye, bye, capitalismo.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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Madre mia! Ciriaco cayó! Dios le guarde en su gloria. Si él cae, no hay salvación posible.
PD: Malavia, me alagro que hayas puesto esa foto de Homer, tienes un cierto parecido con él. Menos mal que algo de mi afición por esos salvajes amarillos se te está pegando. Bien Papi bien.
Hasta dónde llegan los tentáculos corruptores de Malavia. ¡Ha conseguido doblegar al mismo Ciriaco! Esto es el fin.
Si es que el Sr. Ciriaco, ya no esta para esos trotes.
Toma la que le ha lanzado bsk
habra que recordar mas anecdotas de esa noche, que dio casi para un libro.
pd: el sol y sombra solo lo aguantan los buenos, no digo nada
Increible.
es epoca de crisis , portanto , habraq cambioS , PERO QUE NO AFECTENA NUESTRA LIBERTAD
DTB
Se ha destapado, como un autentico progre.
Ya sólo le falta alinearse con los Bardem.
Se confirma que el Patrón y Reptil Ciriaco de Málaga es amante de la buena música de Sabina y del buen cine de Willy Toledo. Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo...
Un acontecimiento similar en la Historia sólo podemos encontrarlo en la caída del Imperio romano de Occidente en 476, la toma de Constantinopla por los turcos en 1453, o la derrota naval de la Felicísima Armada en 1588.
Sin embargo, el mundo sigue girando. ¡Alabado sea Dios!
El mito se derrumba, habrá que azotarle para que vuelva a ser el que era.
En verdad que el fin del mundo debe estar cerca si los que se creian juntos caen en tan afrodisiacas melopeas. Descanse en Paz, Ciriaco.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez