
Reconozco que a mí me hace mucha gracia la palabra carca. No sé por qué, pero en el fondo veo en un carca a alguien anquilosado en un tiempo pasado, que sabe que ya no volverá. Y por eso mismo, por lo que tiene de ingenuo o idealista, cuando escucho que alguien se define así, una sonrisa sale espontánea de mis labios.
Lo malo es cuando hay otro tipo de carcas: los miserables. Hoy me he topado con uno y no me ha hecho ninguna gracia, en absoluto. Ha sido esta mañana, bien temprano, mientras tomaba un café en un bar cercano a la parada del último bus que me lleva al trabajo (para llegar hasta allí tengo que coger antes otro bus, un metro y un tren). Estaba bastante adormecido, para variar. Pero de repente, una voz rara, cruel, me ha espabilado bruscamente. Era un señor de mediana edad que hablaba con el camarero sudamericano que atendía la barra.
“Buah, pues dicen en la tele que han muerto catorce moros en un barco de esos”, dijo de la nada el sujeto. Yo lo escuché aturdido, como no entendiendo lo que decía. El camarero, al instante y con gran severidad, no tardó en contestarle: “Se llama cayuco, el barco al que se refiere”. “¡Y a mí qué! Sólo sé que por mí se podían haber muerto todos los demás que iban!”. Con las órbitas como platos, pude comprobar el dibujo de tristeza que reflejó en el rostro del joven camarero, que le espetó en voz baja: “Vamos, que para usted que se mueran todos, que le da igual, ¿no?”. Fue entonces cuando la escoria humana del señor parlante pareció darse cuenta de que hablaba con un inmigrante. “¡Pero esos son negros! Esos son lo peor, que no venga ninguno...”.
Atónito, oí orgulloso la respuesta del camarero: “Pues nosotros si pudiéramos también vendríamos en patera, pero el charco es muy grande, España está muy lejos de América”. “¡Gracias por tu dignidad!”, pensé exultante. Pero la alegría se transformó en pesar cuando el desgraciado se dio la vuelta y dando la espalda a su ‘oponente dialéctico’, apoyado en la barra, exclamó: “¡Yo acababa con las obras y tiraba las grúas con tal de que estos sudacas se quedaran sin trabajo y se tuvieran que volver a casa, a su casa, a su casa!”. Me hubiera gustado decirle cuatro cosas al puerco aquel, pero no podía enfrascarme en una discusión porque el autobús estaba a punto de pasar y tenía que cogerlo para llegar a tiempo al trabajo. Así que me bebí de un trago el café más amargo, me despedí con cara de comprensión del camarero y me fui.
Ya en la parada, muy triste, no podía dejar de pensar en lo miserables que pueden ser ciertos carcas abominables. Puedes pensar lo que quieras del fenómeno de la inmigración, pero... ¡¿alegrarte de la muerte de seres humanos que buscan una oportunidad?! ¡¿sonreír ante la desgracia del que pasa hambre?! ¡¿Disfrutar ante un alma rota, ante un cuerpo de carne y hueso que se desgarra?! Como dije ayer: Esto es... ¿España?
¡Malditos carcas miserables! ¡Sois la vergüenza de España!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Tiene razón Juanan pero es que con demasiada frecuencia el peligro está donde menos se sospecha. Ni Franco ni Hitler ni Stalin, etc. se mancharon nunca las manos, pues ya había "pobres idiotas ignorantes", convenientemente dirigidos, dispuestos a hacer el trabajo sucio. Y esos "pobres idiotas ignorantes" se habrían quedado en eso si no hubiera habido tiranos dispuestos a aprovecharlos.
Recomiendo leer la novela "Alamut", del escritor esloveno Vladimir Bartol.
Es una recreación de la vida del iniciador del terrorismo islámico en la que se observa perfectamente esa simbiosis.
El hombre ese es sólo un impresentable.Que pena, Bisoño, que no se pudieran intercambiar los papeles y que se vienera él en la patera. A lo mejor veía las cosas de manera diferente.
El Carca es el joven malacitano y sino me cree, mire:
http://blogs.periodistadigital.com/sobreelazuldelmar.php/2008/06/05/p170040
Fatal??? Pero qué dices, Jaisas, si me ha encantado.
Pues lo de esta noche, salvo llamada de última hora, creo que sí. Cómo me voy a perder una ocasión de ver a mis amigos del ya inmortal Grupo III??!!
Y lo de Elsa Pataky... Yai, en este blog está prohibido blasfemar. Y Doña Elsa es intocable!!
Jo, acabo de releerme y me acabo de dar cuenta de que lo hice fatal. Estaba nerviosa porque era mi primera intervención!jajajaja
Oye, ¿eso significa que te vienes? Yo también tengo ganas de verte, ¡bandío!
Pd. por cierto, Elsa Pataky es súper guapa, pero en la foto que pusiste usaron el photoshop, no es por nada...
Hombre, Yaiza, tú por aquí!! Me hace ilusión leerte, pero aún más me hará veros a todos esta noche.
Un besazo!!
¡Cuántas veces no nos habremos encontrado en un bar tomando algo y hemos presenciado una situacón de esas mismas características! Y siempre hacemos oídos sordos porque es su opinión). Al fin y al cabo es lo que dice el señor Juanan, un pobre hombre desgraciado e ignorante... Me niego a pensar que hay gente que no entiende que debajo de la piel hay un ser humano. Hoy le molestan los negros y los sudamericanos, ¿y mañana? , ¿despertarán y verán que las cosas no son tan sencillas? ojalá. Al menos hay gente como tú que lo convierte en palabras y lo denuncia de alguna forma.
Gracias
Ese personajillo no lo catalogaría yo como carca. Mas bien como pequeño fantoche de poca catadura moral casi fascistoide y resentido. Carece de cultura, se crecen ante los débiles pero en cuanto le sueltas cuatro verdades o se enrabieta como un crio y patalea, echa pestes o en el mejor de los casos se calla frunce el ceño y se va. Es un auténtico cretino al que hay que compadecer porque cuatro ultras viviidores le han lavado el cerebro, pero detrás de la fachada solo hay un pobre hombre ingenuo, normalmente con un problema muy grande de autoestima y grandes complejos. Un pobre idiota ignorante vamos.
Por eso hablo de dos tipos de carcas. Unos, como tú, sois los entrañables. Y los otros, como genialmente dices, son unos jopu+tas.
Amigo mío: como ya te he dicho en alguna ocasión, el término "carca" procede de la abreviatura de CARlista y CÁtólico (car + ca). Por tanto, no creo que a ese tipo del bar haya que llamarle de esa manera.
En cualquier caso, ese, más que carca, era un hijo de pu+ta.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez