
23 de septiembre de 1973. Chile, su amado Chile, se desangra en una bola de fuego que desgarra sus entrañas. El Golpe se cierne en lo que ya se presenta como una horrible matanza. Pablo Neruda, el poeta de la gente, yace consumido por la enfermedad, que le lleva muriendo varios días. Para el que ya no hay luz es para Salvador Allende, su esperanza y la de muchos otros compatriotas, felices al fin de que no gobernaran ‘los de siempre’. Hasta que llegó el 11 de septiembre, la antesala fúnebre del 23. Hasta que llegó el Golpe... hasta que llegó el olor a sangre quemada.
El olor a maldad, horror y pena se deslizó cruelmente hasta un Neruda que andaba adormecido, muriéndose en paz, sin saber lo que pasaba a unos metros de él, en la calle arrasada por la ignominia. Así fue como el poeta que tanto amaba la vida, que se moría con gesto dulce, quedó amputado en su sueño. El impacto de la brutalidad de los de las pistolas fue el que le hizo retorcerse en sus entrañas.
¡Que se muere Pablo Neruda! ¡Que llora lágrimas negras, salidas del alma! ¡Que no para de gritar ‘los fusilan’, ‘los fusilan’! Así fue como se despidió de sus amigos. A esa hora ya desaparecidos, torturados, muertos. Así, junto a ellos, Pablo Neruda, el comunista que creía en la libertad y desechaba el totalitarismo, expira en una agonía macabra e injusta.
Su entierro lo deja inmortalizado en la novela alucinante Isabel Allende. La sobrina de la víctima del automagnicidio, pintando más vivos que nunca a los espíritus de la casa más increíble y etérea, hace desfilar tras su ataúd a Alba y Esteban Trueba. La nieta idealista y el abuelo corrompido, antitéticos, queriéndose, llorando, van de la mano tras el Poeta. A ambos lados, la escolta menos deseada: tanques, pistolas, furia y uniformes homogéneos manchados de sangre. Tras ellos, la esperanza: la gente, los obreros que cesan en su trabajo para rendir homenaje valiente, cantando, atronando los versos que siempre olieron a magia, amor y esperanza.
Sí, la esperanza triunfó. Fue mucho después, pero triunfó. Pablo Neruda ya no lo disfrutó, pero el César de gafas negras, gesto apretado y bigotes malignos cayó. Y fue humillado. Y Chile volvió a latir. Y los versos prohibidos ya jamás dejaron de ser cantados. Con gesto vivo. Como el alma del Poeta.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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efectivamene el "neutral" es aséptico, no se equivoca y no se equivocará jamás porque no se compromete, baudelaire se comprometió y se "equivocó" por dedicarse al arte de clase, luego cambió de parecer y no se equivocó jamás: hizo 'el arte por el arte', discípulos de él rimbaud y verlaine (decadentes); leer los textos de j. plejanov sobre el arte.
En este mundo, la mejor forma de no equivocarse es no comprometerse. Si Neruda hubiera sido un poeta puro, no habría escrito una oda a Stalin, pero tampoco habría escrito otras muchas cosas de más valor.
P.D.: soy profesor de Literatura, y este año mis alumnos han leído en 4º de la ESO "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" y en 1º de Bachillerato "Odas elementales", de lo que estoy realmente satisfecho.
Conozco perfectamente sus iniciales loas a Stalin. Pero también he leído 'Confieso que he vivido', escrito a modo de autobiografía poco antes de morir, en la que habla precisamente de cómo se horrorizó cuando salieron a la luz las atricidades cometidas por Stalin. También cuenta que si era comunista lo era por empatía con el 'pueblo'. Sí, a mí tampoco me gusta la simplificación izquierda-pueblo, derecha-oligarquía. Pero es que en el Chile de su época era así en muchos casos, tal cual. Él no era político, amaba la vida y a todos los hombres. Y en el libro que menciono (del que ya escribí un artículo en este blog) habla claramente de cómo en plena Guerra Fría él apoyaba un entendimiento pacífico entre ambos bandos.
Así pues, reitero lo dicho. Neruda era comunista, pero no un totalitario ni un radical. Y él mismo lo aclara detalladamente. Os lo recomiendo. 'Confieso que he vivido', un libro apasionante.
Bisoño y Poeta coinciden en su amor por la vida.
Vaya, se me han adelantado.
¿Pablo Neruda no es el mismo que dirigió una oda al mayor genocida de la Edad Contemporánea? Te has lucido, chaval.
"Pablo Neruda, el comunista que creía en la libertad y desechaba el totalitarismo"
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Junto a Lenin
Stalin avanza
Y así, con blusa blanca
Con gorra gris de obrero
Stalin,
Con su paso tranquilo
Entró en la Historia acompañado
de Lenin y el viento...
De "Las uvas y el viento". Pablo Neruda.
Jueves, 31 de mayo
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