Finalizado el congreso del PP en el País Vasco he comprobado con desagrado que uno de los argumentos utilizados por algunos (sobretodo desde varios medios de comunicación) para criticar la actual situación del PP, era echar en cara la posición de María San Gil (y Ortega Lara), dando a entender que quien no esté con ella en este tema está traicionando unos principios fundamentales. Lo he dicho muchas veces y lo repetiré las que haga falta: María San Gil y Rosa Díez son mis referentes en política, mi esperanza de que la política es algo más que una fórmula de medrar hasta el poder. Ellas, en sí mismas, representan los valores con los que me identifico: libertad, democracia y lucha hasta el fin contra la lacra de ETA.
Sin embargo, en este asunto difiero con María San Gil. A diferencia de Rosa Díez, que se desmarcó de un Zapatero que dialogó con ETA y que fomentó estatutos como el catalán, marcados por la insolidaridad con el resto de España, María San Gil, creo, no está ante otro Zapatero. A día de hoy (y recalco mucho lo de ‘hoy’), creo que Rajoy no ha traicionado los valores y principios que comparto con la valiente política vasca. Creo que su cambio sólo es de formas, que el contenido seguirá siendo el mismo y que se ha querido disfrazar una batalla de poder, de lucha interna entre generaciones, en una guerra de ideas.
En el fragor del combate, María San Gil y muchos como ella (Ortega Lara o Mayor Oreja) han creído detectar en Rajoy síntomas que han despertado su desconfianza. Yo aún no los he visto, pero tampoco estoy dentro del partido, no tengo la misma información que ellos y desconfío de la demonización mediática de alguien que habría pasado del blanco al negro en sólo tres meses. Sin embargo, el día que vea los primeros síntomas, seré el primero en aceptar el desbarre rajoyesco. El día en que en los actos del PP deje de ver banderas de España, el día en que Ibarretxe cometa alguna de sus habituales barbaridades (como condenar a ETA y querer mantener a los etarras en las instituciones) y desde el PP se mantenga la ambigüedad, el día que se dé a entender que se negociaría con ETA... ese día me uniré al batallón de los que fustigan a Rajoy sin piedad.
Sin embargo, hoy (repito: hoy) pienso que ese batallón de fusilamiento que apunta a Rajoy está compuesto por gente de buena voluntad, que defiende unos principios que creen vulnerados, y otros que son políticos y se ven desplazados del poder que en su día acariciaron, junto a unos ¿periodistas? que utilizaron a un pelele para su estrategia mediática y ese muñeco al fin ha demostrado tener personalidad propia.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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Prefiero a José Antonio Ortega Lara, que rezaba rosarios durante su secuestro, a la señora Cospedal, nueva mano derecha de Rajoy, que se jacta de ser madre soltera.
Pues yo que vivo en Bilbao y tengo un pie dentro del partido te digo que el cambio es radical. Rajoy ha destrozado el PP vasco y lo ha dejado en manos de los alevaese afines a alfonso Alonso, el alcalde progay y que quiere pactar (cuanto antes)con el PNV.
Ciriaco, me sorprende que no me veas con criterio ninguno. ¿Sabes qué pasa? Me gusta pensar, independientemente de lo que digan unos u otros. Y precisamente porque pienso puedo discrepar de los que son mis referentes.
Por cierto, ¿para cuándo un artículo tuyo criticando a Losantos por su mentira de las "monjas abortistas" en la Cope?
Por cierto, ¿compartes que dijera que el nuncio del Papa es masón?
Por cierto, ¿cuándo antepondrás la defensa de los valores cristianos a la ausencia de crítica a Losantos?
PD. Cualquiera que lea esto pensará que nos odiamos. Menos mal que tú y yo sabemos que nos encanta azotarnos sin piedad... Un abrazo, compañero!!
"Losantofobia"... ¿Cómo es posible que se haya desatado semejante fenómeno, tratándose de un comunicador tan ponderado, culto y educado? ¿Tantos progres hay pidiendo a gritos su cabeza clavada en una pica? Es muy probable que haya muchos, pero lo que es indudable es que Losantos capitaliza extraordinariamente bien la mala prensa que tiene: si alguien disiente de sus opiniones, o no está dispuesto a recitar sus dicterios, es un progre, un acomplejado, un agallardonado o, tal vez, un liberticida de la extrema derecha. Nada más falso: hay multitud de gentes que desde que Losantos se ha polanquizado no tienen ningún reparo en decirlo y no se les puede etiquetar, si se tiene un mínimo de honradez intelectual, como "progres". Ocurre que el liberal Losantos tiene tanta liberalidad y respeto por quien opina de forma distinta que no puede evitar endosarle la pretensión de querer cargarse a la COPE, a España y a la libertad. Pero ya empieza a no colar: Losantos, como todo el mundo, se equivoca.
Si Federico defendiera a capa y espada a Rajoy, estoy 100% convencido de que hoy te situarías al lado de la postura de María San Gil. Me preocupa mucho tu "losantofobia"; porque compartes ese rencor con toda la progresía eclesial. Háztelo mirar. Cualquier día te veo comulgando en la San Carlos Borromeo.
Como ves, he vuelto intacto de los Sanfermines.
El siguiente paso de María San Gil podría ser abandonar la militancia del PP y estar dispuesta para jugar algún papel en la creación de una nueva opción política de derechas -no de centro-, nacional y de neta inspiración cristiana. El mismo sobre el que Losantos preguntó a Cospedal en la entrevista que le hizo hace unos días en La Mañana.
Veremos dónde te sitúas tú entonces.
Amigo Bisoño Malavia, redactor de "Vidas Nuevas" y amante de la vida, José Blanco ha alabado los movimientos de Rajoy en este ámbito. ¿No crees que debe ser preocupante que el PSOE esté de acuerdo con el PP? Algo falla. Un abrazo.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez