
Contraviniendo a lo que es imperante en la mayoría de plazas de toros, Las Ventas es el templo del silencio. Allí no hay banda de música. Y por eso, en parte, me gustan tanto los toros en lo que es la capital del Arte de la Tauromaquia. ¿Y por qué, por qué ha de ser eso lo mejor, dirán algunos? Pues he aquí mi opinión: la música taurina es de las más bellas que existen... pero fuera de la lidia. En el momento en el que un hombre se enfrenta a un toro en un combate sin igual, lo único que ha de apreciarse es el arte desnudo, sin condimentos ni añadidos ornamentales.
La música es muy bella, pero invita al despiste de los sentidos en lo que ha de ser una manifestación artística fugaz e irrepetible, que sólo ha de perdurar en la eternidad de la retina del espectador cuando alcanza el grado de lo sublime. ¿Para qué añadir otro arte al que ha de serlo en estado puro? Por lo demás, la música ofrece un aire de divertimiento, de fiesta, que le resta sentido trágico a lo que sucede en el coso y que no es sino lo que se ha de saldar necesariamente con este resultado: el triunfo o la muerte.
Ello no significa que cada uno en su mente, dentro de su propio espacio para la fantasía, ponga la música que a cada momento le invita la faena. Así, ¿por qué no sentir un pasodoble ante el capote de Morante? ¿Por qué no un fado ante la quietud de Castella? ¿Por qué no un cante jondo ante la izquierda de El Cid y los derechazos a la clásica de Miguel Ángel Perera? ¿Por qué no sentir la fuerza flamenca de Rosario Flores ante el ímpetu de Talavante? ¿Y por qué no llorar con Joaquín Sabina y su Calle Melancolía ante un estatuario de José Tomás con la mirada perdida?
¿Cómo no va haber música en un arte que es ante todo sensualidad y explosión de emociones? Pero en la mente de cada uno, en mitad del silencio rotundo, de la admiración de los olés irreprimidos, de la crítica de los del Siete, de los suspiros quedos ante la cogida... ¿Cómo no va haber música en la Tauromaquia? ¿Y por qué no Wagner ante el mito Manolete? Pero en un susurro del corazón... llamando a la eternidad.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA


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Holla Miguel.
No estoy de acuerdo con usted. Nosotros que vivimos acá en Brasil, siento que los pasodoble son un complemento para el fantástico espectáculo del torero en su lucha con el toro.
Abrazos.
Domarques
Holla Miguel.
No estoy de acuerdo con usted. Nosotros que vivimos acá en Brasil, siento que los pasodoble son un complemento para el fantástico espectáculo del torero en su lucha con el toro.
Abrazos.
Domarques
Holla Miguel.
No estoy de acuerdo con usted. Nosotros que vivimos acá en Brasil, siento que los pasodoble son un complemento para el fantástico espectáculo del torero en su lucha con el toro.
Abrazos.
Domarques
Bisoño Malavia, sin querer avivar en exceso la polémica en torno al diestro de Galapagar, te recomiendo que leas el artículo del siempre genial Antonio Burgos en ABC de Sevilla titulado "El torero republicano". Ahí quedó la cosa, poniendo muchos puntos sobre las íes.
sevilla.abc.es/20080608/opinion-firmas/torero-republicano_200806080011.html
Si Malavia fuera tan ortodoxo en otras cosas...
No entiendo de toros.
Bisoño Malavia: cuando las Ventas echó a andar, en la Real Maestranza de Sevilla (el coso de los cosos) ya se oían tambores, cornetas y redobles (trágicos y sublimes, emocionantes y desgarradores, alegres y festivos) desde hacía siglos.
Además, en el momento culmen de la faena, para la magistral Banda del Maestro Tejera (puedes oir algo en la web de patrimonio musical) y es el silencio el testigo fiel entre el duelo del toro y el hombre. Para silencios, los que cortaban el aire y rasagaban el cielo sevillano (frente a la vieja Giralda) en un capotazo de Curro en el albero maestrante. La esencia. La nobleza. Esa que no se puede transmitir por la televisión.
No estoy de acuerdo. El pasodoble es un complemento sublime para el espectáculo de la lidia.
...Y el rock de la cárcel cuando se lanza un espontáneo al ruedo...
Y ¿por qué no imaginamos la faena a nuestro gusto?. Podría asistir a una corrida e imaginar que no torturan ni matan al toro..., o pensar que el torero ha metido un gol. O mejor aún, sin gastar un duro en la entrada, quedarme en casa e imaginar la corrida de mis sueños (incluso con doble sentido...)
Miguel Angel, sinceramente, creo que te has pasao.
El pasodoble va unido a la fiesta brava. Desde luego hay plazas en las que la música suena indiscriminadamente. Hay momentos en los que el silencio es obligado y la mejor compañía para el sublime cuerpo a cuerpo; pero otros, en los que bien se acepta oír sonar los acordes que alivian y ayudan a la distensión del corazón y la dilatación de los pulmones. Como creo que, en una procesión, hay momentos en los que no viene mal una saeta o la pieza musical correspondiente al paso concreto.
Jueves, 31 de mayo
Manuel María Ventura
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez